La muerte de José Manuel Lara Bosch llenó de dolor y respeto a su entorno familiar y empresarial con amplia repercusión política, mediática y económica. Falleció en Barcelona, a los 68 años de edad, víctima de un cáncer de páncreas contra el que luchaba desde 2011 (ver en Hechos de Hoy, José Manuel Lara Bosch, el hombre que amó los libros y la libertad). Pesar también del Rey Felipe VI y la Reina Letizia, y de los monarcas eméritos Juan Carlos I y Sofía.
En el momento de un año electoral de intensidad crítica y desconocida como no se había vivido en España en la historia de la democracia -la hora más compleja desde la Transición-, el fallecimiento de quien fue un magnate de la cultura y la comunicación, un poderoso editor, abre incógnitas sobre la personalidad que emerja en su sucesión. Iguales o todavía mayores incertidumbres aparecen sobre los pactos y acuerdos de un imperio mediático. Especialmente Vocento, con su diario de cabecera ABC, está atento a los posibles nuevos escenarios que se dibujen en el Grupo Planeta.
En la muerte de quien fue un magnate de la comunicación, homenaje en primer lugar a una vida marcada por la admiración a la figura de su padre, José Manuel Lara Hernández, Lara padre o Lara el viejo, calificativos cariñosos para quien tuvo y observó en su vida una regla de oro: "Pásenme todas las llamadas que pregunten por mí". Así atendió personalmente, y sin excepción, todas las llamadas de lectores, simpatizantes y críticos. Fue una personalidad única que convirtió Planeta en un tesoro editorial.
Formado en Barcelona, al igual que su hermano Fernando, en el Liceo Francés, no quiso seguir inicialmente el negocio familiar. Sin embargo como economista, y a los 23 años, en 1969, tuvo que asumir responsabilidades en primera línea. En ese momento acuñó dos ideas matrices: respeto por Hachette (y su músculo editorial) y la importancia de ser editor activo (quien plantea títulos e iniciativas y no espera simplemente a que lleguen los manuscritos a su mesa).
Su vida pudo ser muy distinta sin el momento trágico de la muerte de su hermano Fernando, en accidente de automóvil, en 1965. A partir de ese momento asumió de forma directa el legado familiar. En 1973 se casó con Consuelo García-Píriz en su localidad natal, Olivenza (Badajoz). Se convirtió en personaje clave en su larga marcha personal y empresarial.
El respeto a la gestión sólida, y el marketing mejor entendido, han sido paralelos a su audacia como empresario incursionando en todos los escenarios y las iniciativas en la cultura impresa y audiovisual. A su activo personal hay que sumar su talento para relacionarse con amigos personales en primer plano de la vida económica –Isidre Fainé (La Caixa) y Josep Oliu (Banco de Sabadell)- y también de la vida política -con una relación directa con todos los expresidentes de gobierno de la democracia, y cordial también y estrecha con Mariano Rajoy-.
Proyectó el Grupo Planeta con ambición en todos los escenarios (económicos y mediáticos) por lo que su sucesión, para una personalidad muy especial, es aún más compleja. El Grupo Planeta como sello editorial pasa a manos de dos de sus hijos, Marta y José, que trabajan en la editorial.
La proyección mediática, y sus acuerdos nacionales e internacionales, son más complejos y abren incógnitas. Su hijo Pablo tiene la visión más general de las alianzas y los pactos. En la actualidad el Grupo Planeta controla el Grupo Atresmedia, presente en la televisión y radio con las cadenas Antena 3, La Sexta y la emisora Onda Cero. A su vez es el editor del diario La Razón.
Junto a los hijos de José Manuel Lara Bosch, en el corazón de esta sucesión, tiene un peso especial José Creuheras como el número dos de toda la compañía. En Atresmedia, el foco está puesto también sobre Silvio González, consejero delegado, y Maurizio Carlotti, vicepresidente con rol institucional.
Hay atención sin embargo a los pactos y equilibrios en los negocios de Planeta Corporación en la televisión (con el 41,7% de Atresmedia junto a Bertelsmann que tiene otro 19,2%). En el Grupo Planeta existen a la vez diferentes sensibilidades por tener un pie en Antena 3 y otro en La Sexta.
En la radio, en Onda Cero, el foco sobre Carlos Herrera, principal activo de la emisora, que estará muy atento al proceso de sucesión. La atención igualmente sobre La Razón en un momento en que Vocento no cerró la posibilidad de ser el editor conjunto de varios títulos manteniendo la independencia de las cabeceras. Permanece el escenario que se dibujó, y que en su día Lara Bosch rechazó, de fusionar a La Razón y ABC.
Más compleja y abierta es la situación en Barcelona de El Periódico de Cataluña. De forma personal Lara Bosch había negociado una toma del 23%. Este asunto no lo cerró con el Grupo Zeta de Antonio Asensio Mosbah. Igualmente abierto es el escenario de la llamada paz audiovisual (el futuro de los canales de TDT). José Manuel Lara Bosch había convertido La Razón en el diario más próximo al marianismo y apostado a la vez por La Sexta con los programas más críticos. Fue en las tertulias de La Sexta Noche en las que Pablo Iglesias saltó de La Tuerka, su cadena de bolsillo, al prime time nacional. Lo que gustó y a la vez irritó.
Se apagó la vida pero permanecen las luces poderosas de un gran magnate -de personalidad muy propia y especial- cuya muerte deja un legado que no será nada fácil atar con la misma sagacidad y unidad que hilvanó el gran patrón del Grupo Planeta.






