El relato oficial sitúa en Europa el nacimiento de la Modernidad, el movimiento filosófico y artístico surgido a raíz de las transformaciones de la sociedad occidental a finales del siglo xix y primera mitad del XX, y establece las lenguas inglesa, francesa y alemana como las dominantes en el discurso cultural de la época. En los últimos tiempos, varios estudios cuestionan y reescriben este relato, nacido en la academia anglosajona, y ponen en valor la vanguardia de otros territorios y culturas, a menudo consideradas periféricas, como cuna también de la modernidad.
El proyecto Redes Sociales del Pasado. Cartografía de la Modernidad Literaria Hispánica y Lusófona, 1898-1959, liderado por Diana Roig-Sanz, investigadora ICREA de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), contribuye a descentralizar la historia cultural de la primera mitad del siglo xx y muestra el papel clave de Iberoamérica en la construcción de la modernidad.
“Reino Unido, Francia, Alemania y EE. UU. fueron los espacios culturales que configuraron el orden internacional de la primera mitad del siglo XX y eso determinó su hegemonía en la producción del conocimiento científico, mientras que los relatos que provenían del sur de Europa o de América Latina se relegaron a la periferia. En los últimos veinte años estamos viendo un cambio de dirección, con la emergencia de la historia global y la historia conectada que busca, precisamente, reescribirla con una mirada menos eurocéntrica y más inclusiva“, explica Roig-Sanz, experta en perspectivas globales en los estudios literarios, sociología de la traducción y humanidades digitales, y profesora de los Estudios de Artes y Humanidades.
Recuperando la historia perdida de los actores culturales iberoamericanos
El proyecto Redes Sociales del Pasado, financiado con una de las becas más prestigiosas que se otorgan, la Starting Grant del Consejo Europeo de Investigación, con 1,5 millones de euros, se ha enfocado a recuperar la historia perdida de los mediadores iberoamericanos en las redes interculturales y multilingües modernistas y a mostrar la importancia de su papel clave entre 1898 y 1959. También ha contribuido a aumentar el número de datos disponibles que permitan visibilizar el patrimonio cultural de Iberoamérica, y ha diseñado un modelo metodológico innovador aplicable al estudio de fenómenos culturales transfronterizos infraexaminados en otros territorios, periodos, lenguas y disciplinas.
La investigación ha tenido una duración de casi seis años y ha estudiado cuatro procesos claves de transformación cultural distintivos de las sociedades modernas en el ámbito iberoamericano: la institucionalización de las culturas iberoamericanas en el espacio internacional; la literatura traducida en revistas iberoamericanas de vanguardia; el papel de las mujeres (escritoras, editoras, traductoras o creadoras de cineclubes) en el ámbito cultural, y el papel de los críticos cinematográficos en las nuevas formas de medios de comunicación de masas.
Del proyecto ha surgido un número muy importante de artículos científicos y libros que abordan temas relevantes como la traducción y su papel clave en la construcción de la modernidad, en la que se instituyó, de forma progresiva, como actividad profesional; el papel de la literatura traducida en revistas culturales iberoamericanas como acelerador de la modernidad literaria y la importación de ideas, autores y textos; y la participación activa de las mujeres en el ámbito cultural, en concreto, en los primeros cineclubes de Iberoamérica, contrariamente a lo sugerido por la bibliografía anterior, introduciendo una perspectiva de investigación feminista que ha dado como resultado la publicación de conjuntos de datos sobre la mujer y la cultura cinematográfica, hasta ahora inexistente.
Recuperando la historia perdida de los actores culturales iberoamericanos
El proyecto Redes Sociales del Pasado, financiado con una de las becas más prestigiosas que se otorgan, la Starting Grant del Consejo Europeo de Investigación, con 1,5 millones de euros, se ha enfocado a recuperar la historia perdida de los mediadores iberoamericanos en las redes interculturales y multilingües modernistas y a mostrar la importancia de su papel clave entre 1898 y 1959. También ha contribuido a aumentar el número de datos disponibles que permitan visibilizar el patrimonio cultural de Iberoamérica, y ha diseñado un modelo metodológico innovador aplicable al estudio de fenómenos culturales transfronterizos infraexaminados en otros territorios, periodos, lenguas y disciplinas.
La investigación ha tenido una duración de casi seis años y ha estudiado cuatro procesos claves de transformación cultural distintivos de las sociedades modernas en el ámbito iberoamericano: la institucionalización de las culturas iberoamericanas en el espacio internacional; la literatura traducida en revistas iberoamericanas de vanguardia; el papel de las mujeres (escritoras, editoras, traductoras o creadoras de cineclubes) en el ámbito cultural, y el papel de los críticos cinematográficos en las nuevas formas de medios de comunicación de masas.
Del proyecto ha surgido un número muy importante de artículos científicos y libros que abordan temas relevantes como la traducción y su papel clave en la construcción de la modernidad, en la que se instituyó, de forma progresiva, como actividad profesional; el papel de la literatura traducida en revistas culturales iberoamericanas como acelerador de la modernidad literaria y la importación de ideas, autores y textos; y la participación activa de las mujeres en el ámbito cultural, en concreto, en los primeros cineclubes de Iberoamérica, contrariamente a lo sugerido por la bibliografía anterior, introduciendo una perspectiva de investigación feminista que ha dado como resultado la publicación de conjuntos de datos sobre la mujer y la cultura cinematográfica, hasta ahora inexistente.
La traducción y el cine, determinantes en la construcción de la Modernidad
“Durante muchos años, el estatus profesional de los traductores no estaba regulado, y sus derechos, condiciones laborales y capital simbólico no estaban establecidos. De hecho, los traductores y las traductoras siguen bastante invisibilizados hoy, y en muchos lugares no existe una política sistemática de incluir, por ejemplo, sus nombres en las obras que traducen. El hecho de que históricamente muchas traducciones las hayan hecho mujeres ha favorecido que no estuvieran presentes en la historia literaria”, señala la investigadora, que coordina el Laboratorio de Estudios Literarios Globales (GlobaLS), adscrito al centro UOC-TRÀNSIC.
Ejemplos concretos que demuestran el papel clave de la cultura iberoamericana en la construcción de la Modernidad son, por ejemplo, la traducción por Luis López Ballesteros de las obras completas de Freud al castellano ya en 1922, que convirtió a esta lengua en la primera a la que se traducían, mientras que la traducción al inglés no llegó hasta 1955; la traducción de trabajos de James Joyce en varias publicaciones de España, Cataluña, Galicia y Argentina durante los años veinte, que no han sido consideradas por los estudios y la investigación académica; la fundación del PEN catalán en 1922, lo que la convirtió en la segunda delegación de esta organización internacional de escritores, por delante, incluso, del PEN francés, creado en 1924 —el PEN Internacional se fundó en Londres en 1921—; y la creación, en 1923, del primer club cinematográfico amateur en Horta (Barcelona), que precedía al de Bloomsbury (Londres) —fundado en 1925—, y que se constituyó mucho antes que la mayoría de los clubes cinematográficos europeos, surgidos después de 1945. “Quise proponer una investigación sistemática y a gran escala que me permitiera comprobar estos indicios y contribuir a descentralizar la historia cultural de la primera mitad del siglo xx, con el objetivo de hacer visible lo que a menudo se ha considerado como una periferia, el sur de Europa o América Latina“, asegura Roig-Sanz.
Una metodología innovadora para una historia mundial descentralizada
El proyecto traza un puente entre los estudios de traducción y la historia del cine, adoptando un enfoque global que defiende la necesidad de estudiar la traducción de la literatura en revistas y el papel de los traductores como objeto de investigación independiente. Otro punto clave del proyecto ha sido la metodología, que ha combinado perspectivas cualitativas y cuantitativas utilizando métodos computacionales, minería de datos e inteligencia artificial para analizar un vasto número de datos y que se erige en una nueva metodología para estudiar una historia cultural global descentralizada, alejada de un relato histórico sesgado y que privilegia el centro de Europa y el mundo occidental frente a otras culturas.
Los otros investigadores de la UOC que han participado en la investigación son Elisabet Carbó-Catalán, Ainamar Clariana-Rodagut, Laura Fólica, Ventsi Ikoff, Alessio Cardillo, Rubén Rodríguez y Pablo Suárez-Mansilla. “Creemos que uno de los logros más importantes ha sido promover un enfoque verdaderamente multidisciplinar, uniendo a los estudiosos que trabajan en humanidades con los que trabajan en ciencia de datos, lo que ha permitido una colaboración en la que hemos compartido conocimiento, preguntas y perspectivas, con el resultado de un trabajo de enorme potencial”.
Por motivos éticos y de un cierto activismo, el equipo de investigadores ha consultado archivos conservados en América Latina y el archivo iberoamericano de Berlín, en lugar de utilizar solo los archivos localizados en las capitales del imperio (Londres, París, Berlín) o en las universidades norteamericanas, donde se preserva un número importante de archivos latinoamericanos. “Eso ha representado un reto, porque la situación material de los archivos es precaria en el caso de la América Latina, y la mayoría de archivos no están digitalizados ni bien estructurados para poder permitir la investigación con metodologías de las humanidades digitales”, explica Roig-Sanz.





