En septiembre de 2016 tuve la grandísima suerte de poder ir a Filipinas a ver y vivir en primera persona unos proyectos huanitarios.
En uno de los lugares que estuve fue en Kalipay Negrense Foundation situado en la isla de Negros. Kalipay es una fundación sin ánimo de lucro que trabaja para ayudar a los niños desfavorecidos a tener una oportunidad en la vida.
Tienen dos casas de acogida. Heaven Home, donde están los más pequeñitos. Niños que con incluso apenas algunos meses son rescatados de la calle. Y RT (Recovered Treasures) donde niños y niñas desde los 6 años en adelante aprenden a olvidar el horror que han vivido y mirar al futuro con esperanza e ilusión.
Son niños y niñas que han sido vendidas a las mafías de tráfico de niños; niños y niñas de muy corta edad que han sido violados; niños y niñas de los que han abusado tanto psicológicamente como físicamente; niños y niñas obligados a trabajar para que sus padres pudieran emborracharse y drogarse.
Cuando llegué y nos hicieron la presentación de la fundación, no pude evitar llorar y, sobre todo, pensar si sería capaz de poder ofrecer a estos niños algo de mi que les pudiera servir.
No te presentan la fundación para dar pena, simplemente, te muestran la realidad de lo que estos niños y niñas han vivido. Después de pasar unas horas en Heaven Home, jugando y bailando con los más pequeños, nos fuimos a RT. Durante el trayecto, sólo podía pensar en como serían esos niños después de saber por todo lo que ya habían pasado en su corta vida.
Pasé una semana maravillosa. Me cautivaron sus sonrisas, sus ganas de jugar, de aprender, de ser felices. Me sorprendió lo bien organizados que estaban para hacer todas las tareas diarias. Cómo se cuidan los unos a los otros. Pero sobre todo, lo felices que se les veía.
La labor que hacen en Kalipay con estos niños es increíble. Dan un giro de 180º a sus vidas. Del sufrimiento más profundo a la felicidad de un futuro mejor. Les dan la oportunidad de una de las cosas más importantes: ser niños.
Tienen un colegio en el mismo centro donde, después de ponerse el uniforme del colegio y peinarse correctamente, van tan contentos. Tienen un comedor, donde cada día todos colaboran a poner la comida en la mesa y luego a recoger, lavar la vajilla y dejar todo limpio para la siguiente comida.
Los cuartos están limpios porque ellos mismos se encargan de la limpieza. Los mayores ayudan a los más pequeños en el aseo personal. Son una familia. Una gran familia de casi 100 niños.
Esta gran familia necesita ayuda. Sus instalaciones se están deteriorando y si no hacen las reparaciones necesarias, van a desalojar a estos niños del que hasta ahora ha sido un hogar feliz para ellos.




