Ya he escuchado las primeras críticas, desde que se supo la noticia. El Gobierno plantea crear un carnet de conducir B1 para jóvenes de 16 años. "Hala", dicen muchos, “más peligros en la carretera”. “Se van a matar y, lo que es peor, van a matar a alguien”, también he escuchado.
Y todo, sin saber de qué va esta idea y cuáles serán sus normativas. Me veo “obligado” a contarles, para que estén enterados y no juzguen sin saber.
En principio, sólo podrían conducir un tipo de microvehículos eléctricos que no pueden exceder la velocidad de 90 Km./h. y de 400 Kg. de peso. Pocos “adultos” se han matado conduciendo a esa velocidad. Así que, estoy convencido de que no harán daño a nadie y que, en alguno de los casos, viene a cubrir una necesidad.
Porque, en ciudad tenemos los transportes públicos, pero en las zonas rurales en las que las distancias son largas, los traslados a centros universitarios se hacen una odisea. Esta medida ayudará a muchos jóvenes a no depender de que los lleven o los traigan. Y eso, es un adelanto notable.
Es más, este carnet viene de una directiva europea y que ya se está aplicando en varios países con rotundo éxito. Espero que, leyendo esto, se den cuenta de que no hay que quejarse de las normas antes de ver el efecto que hacen.








