Parafraseando aquel comentario “se queda” de Piqué, cuando todavía se debatía si Neymar se iba o se quedaba en el FC Barcelona, empiezo esta opinión. Y es que, la que no debatió (o sí, porque no sabemos lo detalles) fue Shakira.
La supuesta infidelidad del capitán azulgrana ha dado al traste con una de las parejas más estables del glamouroso firmamento de estrellas mediáticas.
Nunca he sido fan de Piqué, ni de nadie que trate a los semejantes con chulería. Sobre todo, en las victorias. Al futbolista le ha faltado clase. La que siempre tuvieron Xavi Hernández, Carles Pujol y cientos de jugadores que supieron encajar bien las derrotas y mejor las victorias.
Shakira, siempre ha sido más discreta. Eso la honra. De hecho, ahora no ha salido en los medios, ni creo que lo hará; montando un circo como la pareja Depp-Heard. No es su estilo. Lo mejor que ha hecho es un comunicado y mandar al “infiel” a su piso de soltero.
Aun así, siendo yo el “mulo suelto” más convencido del mundo, me da pena cuando una pareja se separa. Aunque, estoy convencido, que posiblemente sea lo mejor para los dos y empiecen a crear una nueva felicidad donde, quizás, ya no la había.








