Tras su agónica victoria en las elecciones parlamentarias del domingo, el Partido Socialdemócrata de Finlandia (SDP) busca ya posibles socios para formar un gobierno de coalición entre el resto de grupos, sin excluir de momento a la formación de ultraderecha Verdaderos Finlandeses.
Después del escrutinio, el SDP consiguió el 17,7% de los votos y 40 de los 200 escaños del Eduskunta (Parlamento finlandés), superando a la ultraderecha por solo 6.813 votos, equivalentes a dos décimas porcentuales que son suficientes para lograr un diputado más que los Verdaderos Finlandeses.
La opción más sencilla sería la creación de un Gobierno formado por el SDP, Los Verdes y la Alianza de Izquierdas como principales socios, pero la suma de sus diputados, 76, no alcanzaría para lograr una mayoría absoluta y tendrían que incluir en la coalición a alguno de los otros tres grandes partidos. Para ello se mantendrán también conversaciones con los liberales de Centro y con los conservadores de Coalición Nacional, también con Verdaderos Finlandeses (VF).
Antti Rinne, el llamado a ser nuevo primer ministro, no descarta hablar con nadie, incluida la ultraderecha, aunque reconoce que no comparten valores con los que poder negociar un futuro gobierno. Tampoco el líder de VF, Jussi Halla-aho, está dispuesto a todo. "Estamos abiertos a colaborar, pero no a cualquier precio"; indicó.
Pero, ¿quién es Jussi Halla-aho? Es el líder del partido populista y ultranacionalista Verdaderos Finlandeses, un político abiertamente xenófobo que no disimula su clara posición frente a la inmigración.
Desde que fue escogido para capitanear a los Verdaderos Finlandeses en junio del 2017, ha hecho resurgir un partido que había perdido la mitad de su apoyo popular debido a las concesiones de su anterior líder, Timo Soini, al entrar en el gobierno en el 2015 en coalición con centristas y conservadores.
Halla-aho, diputado en el Parlamento Europeo pero partidario de la salida de Finlandia de la Unión Europea, es un académico amante de la astronomía y de las armas.
En el 2012 fue condenado por publicaciones xenófobas en las que vinculaba al islam con la pedofilia y afirmaba que los somalíes tenían como rasgo genético “robar a los transeúntes y vivir de forma parasitaria con el dinero de los impuestos”.
En su última campaña, Halla-aho endureció su postura contra la inmigración vinculándola siempre contra la criminalidad, aprovechando las noticias que hablaban de una serie de abusos sexuales a menores presuntamente cometidos por inmigrantes y refugiados de origen árabe.




