El Ministerio del Interior emitió un escueto comunicado sobre el cese del teniente coronel Antonio Tejero Díez. Confirmó que el ministro le cesó como jefe del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) nº 1 de la Guardia Civil. Se señaló a la vez que esta destitución se realizó por un almuerzo no autorizado en su acuartelamiento de Valdemoro (Madrid) con diversas personas implicadas en los sucesos del intento de golpe de Estado del 23-F.
Según informaciones recogidas por Hechos de Hoy, se trató de una paella organizada por el teniente coronel Antonio Tejero Díez en homenaje a su padre, el exteniente coronel Antonio Tejero Molina. A este almuerzo asistió también el excapitán Jesús Muñecas Aguilar. En la actualidad Jesús Muñecas está reclamado por la juez argentina Martía Servini de Cubría junto al exinspector Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño.
Fernández Díaz, de ministro cuestionado, ha pasado al primer plano en la actividad política del Gobierno. Sobre su gestión descansa el posible pacto de Estado que se logre entre PP (Partido Popular) y PSOE (Partido Socialista Obrero Español) sobre la tensión que sufren las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla por el alud de la inmigración que teledirigen las mafias de negreros.
El ministro estuvo igualmente en el primer plano del ambiente de unidad de las víctimas del terrorismo -que fue algo inédito- en los actos del décimo aniversario de la matanza de los trenes de Madrid. Por primera vez se vivió la deseada unidad, fue de la controversia política entre víctimas de ETA (Euskadi Ta Askatasuna) y el fanatismo yihadista. Fernández Díaz afronta también en su hoja de ruta la relación política, no fácil, con el PNV (Partido Nacionalista Vasco). Su rápida reacción en el cese del hijo de Tejero Molina fue importante para La Moncloa donde se quiere evitar cualquier resbalón, sea cual sea sea el escenario, en la campaña de los importantes comicios al Parlamento Europeo.







