El precandidato del Partido Republicano se pegó de nuevo dos tiros en los pies y mostró su perfil soez y brutal. Expulsó de su conferencia de prensa al reputado periodista de Univisión, Jorge Ramos, en gesto que causó irritación en el Partido Republicano y en el Partido Demócrata.
Donald Trump, con su gorra roja, su avión particular, y sus declaraciones barriobajeras, ha superado todas las marcas en grosería y falto de respeto. Pero las peores, con mucho, han sido las de violación de la libertad de expresión. Son las peores en Estados Unidos. Las que no se perdonan (ver en Hechos de Hoy, Donald Trump y su baño de masas, y el dilema en el Partido Republicano).
Donald Trump expulsó de malas maneras en su conferencia de prensa en Iowa a Jorge Ramos, el periodista estrella de la cadena Univisión. “Siéntese, no le he dado la palabra. Vuélvase a Univisión”, le dijo de malas formas Donald Trump cuando Jorge Ramos trató de hacerle una pregunta sobre inmigración en la conferencia de prensa antes de un mitin en Dubuque, Iowa. El servicio de seguridad actuó de malas formas.
La rápida difusión del incidente en las redes sociales, y en las cadenas de televisión de Estados Unidos, le llevó a Donald Trump a rectificar.
Jorge Ramos se incorporó con preguntas muy tajantes sobre su muro con México, su plan de expulsión masiva de emigrantes, y sus acusaciones y términos despectivos hacia México. No se calló tampoco por las palabras despectivas de mencionar a los hijos de indocumentados que reciben la nacionalidad estadounidense como anchor babies (bebés ancla).
Jorge Ramos, tras esta tumultuosa conferencia de prensa, mostró su alarma por lo que calificó de "uso de la fuerza para suprimir la libertad de expresión". No sólo el candidato republicano chocó con Jorge Ramos sino también con Megyn Kelly, la gran periodista de la cadena Fox. “Megyn Kelly debe haber tenido unas vacaciones terribles, realmente está fuera de juego”, escribió en Twitter.
Donald Trump sigue avanzando sobre el escenario más quebradizo. El presidente de Fox, Roger Ailes, le exigió que se disculpe. Univisión ha expresado su respulsa y cortado lazos con él. De nuevo la cuestión delicada no es el daño que se está haciendo Donald Trump a sí mismo sino lo que está rompiendo en la proyección doméstica e internacional de la imagen del Partido Republicano. Mostrando además con alarma que un energúmeno puede avanzar, hoy por hoy, en las encuestas electorales en Estados Unidos con su plan de llegar a la Casa Blanca.




