“Completamente en bancarrota y con numerosas deudas”, es lo que tuvieron que vivir la mujer de Bill Clinton y exprimera dama estadounidense Hillary Clinton, así como su familia tras dejar la Casa Blanca hace ahora más de doce años.
"Dejamos la Casa Blanca no sólo en bancarrota, sino con muchas deudas. No teníamos dinero cuando llegamos allí y nos costó reunir los recursos para las hipotecas, las casas, la educación de Chelsea -su única hija-. No fue fácil", comentó Clinton en una entrevista con la cadena ABC emitida en la víspera del lanzamiento de su nuevo libro, Hard Choices (Decisiones difíciles).
Asimismo, Clinton no tuvo reparos en justificar el hecho de que tanto ella como su marido, hayan pronunciado numerosos discursos bajo pago desde que dejaron la mansión presidencial, unas alocuciones que han alcanzado los 551.000 euros cada una en el caso del expresidente y 147.000 en el suyo.
Tras ser preguntada si considera que los estadounidenses podrán entender que cobre "cinco veces el salario medio nacional por un discurso", Hillary Clinton aseguró que “creo que pronunciar discursos por dinero es mucho mejor que conectar con un grupo o empresa como han hecho tantos de los que han dejado la vida pública".
"Nunca tuve dinero hasta que salí de la Casa Blanca, pero me ha ido razonablemente bien desde entonces", comentó Bill Clinton en un foro en Sudáfrica en 2010. "Bill ha trabajado realmente duro, ha trabajado muy duro", prosiguió. Pero sin duda el tema más polémico aterrizo al ser preguntado por las críticas a su gestión de los atentados terroristas de Bengasi (Libia) de 2012.
Para Hillary Clinton, son más "una razón para presentarse" a la Presidencia "que para no hacerlo. Realmente es más una razón para presentarme que para no hacerlo, porque no creo que nuestro gran país deba jugar en ligas de segunda categoría. Debemos estar en las principales”.
En dicha gestión perdieron la vida cuatro estadounidenses y entre ellos el embajador en ese país, por lo que el tema ha vuelto a la palestra tras la creación por parte de los legisladores republicanos de una comisión en la Cámara de Representantes para investigar esa crisis y cómo se manejó.
"Creo que esto realmente es una distracción del trabajo duro que el Congreso debería estar haciendo sobre los problemas que enfrenta nuestro país y el mundo", consideró Clinton y añadió que “asumo la responsabilidad, pero yo no tomaba las decisiones de seguridad. Habría dado lo que fuera porque no hubiera ocurrido ".




