Realmente no quedaban esperanzas de encontrarle con vida. Ocho días después de la tragedia, Arthur Robinson, de cinco años, fue hallado este miércoles por la mañana sepultado bajo un montón de escombros en la rotonda de salida de Sant Llorenç hacia Son Carrió.
Muy cerca habían encontrado hace días a su madre, la farmacéutica de Manacor Joana Lliteras, fallecida en la riada después de lograr sacar a su hija Úrsula, de ocho años del coche. La niña fue salvada por un joven ciclista alemán, Daniel Thielk, que se hizo cargo de ella durante tres horas hasta que acudieron los servicios de rescate.
Con Arthur se eleva a 13 la cifra de víctimas mortales de la riada que afectó a zonas del noreste de Mallorca, especialmente a la población de Sant Llorenç des Cardassar.
Entre sus familiares, dentro del profundo dolor, también algo de alivio después de tantos días de búsqueda infructuosa por tierra, mar y aire, que hacían temer lo peor, no encontrarle nunca. Arthur podrá al fin recibir sepultura junto a su madre.
A las 7 de la tarde de este miércoles, los Reyes asistirán al funeral de las víctimas que se celebrará en Manacor en la parroquia de la Mare de Déu dels Dolors, que y será oficiado por el obispo de Mallorca Sebastià Taltavull.
El triste hallazgo y el funeral coinciden con la información del servicio de Emergencias que sostiene que fue una gigantesca ola de cinco metros la que mató a la vez a todas todas las víctimas de la riada de Sant Llorenç, en Mallorca.
Así lo recoge el Diario de Mallorca. "Los avisos meteorológicos que envía el centro meteorológico no sirven de nada". Con esta rotundidad se expresaron los responsables del servicio de Emergencias del Gobierno Balear, que durante estos días han coordinado todo el operativo de atención a las víctimas de la riada.




