La saga de Los juegos del hambre irrumpió con verdadera frescura y mayor calidad ante otras sagas dirigidas a un público adolescente, el cual había sido previamente adormecido con la saga de vampiros Crepúsculo, y previamente con la muy exitosa saga de Harry Potter.
Tanto la primera película, y sobre todo la segunda llamada En llamas, habían logrado generar un nuevo universo que logró conquistar no sólo a su público objetivo sino también a todo aquel que curioso se acercó a estas películas, que generaron que otras historias similares fueran adaptadas en formatos idénticos.
Centradas en narrar esos crueles juegos mediatizados que colocaban a los adolescentes en posiciones no deseadas, las películas iniciales se conformaban de un logrado equilibrio entre lo que sucedía en esos juegos, filmados de manera un tanto light aunque entendible por aquello de las clasificaciones restringidas, así como los problemas interpersonales de los personajes protagónicos.
La lucha contra el Capitolio continúa. Aparece una Katniss que sigue siendo utilizada por todos los que la rodean pero más dispuesta a estar en primera línea de batalla, que es lo que toca ahora. La actuación de Jeniffer Lawrence sigue siendo soberbia, demostrando que lo mejor de un guión con una trama absurda sigue siendo la evolución de un personaje que para nada es un Mary Sue, sino una chiquilla que, en su boca “sólo quería salvar a su hermana” (y en su pensamiento “que la dejaran en paz”) y que se muestra cada vez más como un antihéroe: ella no pidió nada de eso.
Pero cada vez se da cuenta más y más de que en todo movimiento tiene que haber un símbolo, y ella, como Sinsajo, es el de la Rebelión, y a pesar de ello no es capaz de dejar a un lado su guerra personal contra Snow, no deja a un lado sus emociones y sentimientos, sobre todo los que afectan a Peeta o a su hermana Prim, mostrándonos que los símbolos, a veces, son sólo eso: símbolos. Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Sam Claflin, Liam Hemsworth, Donald Sutherland, Julianne Moore y Natalie Dormer son sus protagonistas.
En El viaje Arlo (The Good Dinosaur), Peter Sohn trata de ser Pixar, pero se queda en el camino de Disney. Los recurrentes parecidos con la obra de Minkoff, el interminable nudo y la simpleza de su final, dejan claro que la producción no ha ido más allá de la buena predisposición visual y los efectos digitales.
Los valores recuperados en Inside Out, vuelven a quedar bajo el yugo de una narración infantil, donde las primeras carcajadas dan paso a un intervalo de bostezos y miradas al reloj. Al parecer, originariamente la película partía de un concepto muy similar (un dinosaurio miedoso se aparta de su hogar y hace amistad con un niño asilvestrado en el camino de vuelta), pero en la primera idea para la producción, muchos problemas de Arlo venían de su incapacidad para integrarse en una manada compuesta por numerosos congéneres.
En esta nueva versión, esa manada se reduce a una familia comprensiva y amorosa, dedicados en cuerpo y alma a la agricultura (aquí son los dinosaurios los que han evolcuionado, mientras que el hombre aún está en las fases iniciales de su evolución), y la mayoría de los desafíos que se le presentan a Arlo vienen de su enfrentamiento con la Naturaleza.
Estamos en los años 70. Una adolescente, su madre, el novio de su madre, el padre, la hermana menor. De paso, o no tan de paso, un homenaje a la dibujante y escritora Aline Kominsky (emparentada estilísticamente con Robert Crump, por poner un ejemplo conocido). También, un diario que nuestra protagonista dicta a una grabadora.
Con estos ingredientes, la escritora, guionista y directora Marielle Heller hace una disección de las entrañas de la experiencia de Minnie Goetze, una adolescente en vias de iniciarse en la experiencia sexual. Sin embargo, no es este un diario convencional en el que se hablará de sexo como si se tratara de una exhibición. No, al contrario, pues Diario de una adolescente, que así se llama la película, es una obra que es más filosófica y literaria de lo que parece.
Diario de una adolescente muestra un debate interior alrededor del amor. Sin embargo, y debo decirlo ya, no se trata de una película intelectualista al estilo de Woody Allen. En realidad, Diario de una adolescente invita a entrar en la alegría insobornable de Minnie, y a compartir con ella sus ideales, sus debates internos y sus decepciones.Bel Powley, Alexander Skarsgård, Kristen Wiig, Christopher Meloni, Margarita Levieva, Madeleine Waters y Abby Wait son sus protagonistas.
The assassin comienza poniéndonos en situación sobre el estado en la que se encuentra la dinastía Tang en la época donde se desarrolla la historia. El gobierno está en decadencia y muchas de las provincias se empiezan a preguntar seriamente sobre si deben ser leales al emperador.
En este contexto, nos situamos en Weibo, donde su gobernador está en peligro, puesto que una asesina, su prima, tiene orden de asesinarle. Tras un breve texto en pantalla, la película comienza en blanco y negro, y con una relación de aspecto 4:3, para introducirnos a nuestra protagonista. Más tarde, la pantalla quedará invadida por unos colores, que junto con los paisajes, llegan a enamorar a cualquier persona interesada mínimamente en el arte pictórico.Shu Qi, Chang Chen, Satoshi Tsumabuki y Ethan Ruan están en el reparto.
Jon Watts, el director de lo que podría haber sido una buena película de horror (Clown) busca redimirse con Cop Car. La historia es simple, dos niños rebeldes que escapan de su casa y en el camino se encuentran un coche policial aparentemente abandonado. El dueño es Kevin Bacon, el sheriff del pueblo, quien anda portándose peor que ambos chicos y quiere recuperar su auto. A partir de allí comienza el juego del gato y el ratón como bien mencionan en las críticas.
En primer lugar, Watts presenta buenas intenciones, apoyándose en la fotografía de Matthew J. Lloyd y Larkin Seiple, inspirándose en Malas Tierras de Terrence Malick al presentar a los dos niños en una carretera desértica llena de escombros con el cielo azul de fondo como si pareciese una acuarela. Kevin Bacon, James Freedson-Jackson, Hays Wellford, Shea Whigham y Camryn Manheim son sus intérpretes.
– Ver en Hechos de Hoy: El choque catalán entre Dani Rovira y Clara Lago, y homenaje a David Prowse







