"Si el usurpador y sus cómplices se atreven a tratar de retenerme, hemos dejado una ruta clara, con instrucciones claras a seguir por nuestros aliados internacionales y hermanos del parlamento. Estamos mucho más fuertes que nunca y no es momento de desfallecer", el mensaje de Juan Guaidó a Cuba y Nicolás Maduro en su viaje de regreso desde Salinas a Caracas. Una alta expectación internacional.
Con su mensaje institucional ha querido subrayar que ignora y rechaza la orden que prohibía su salida del país. Juan Guaidó no sólo asistió en Bogotá a la cumbre especial del Grupo de Lima sino que realizó una gira relámpago por Sudamérica.
En la tarde del domingo, Juan Guaidó fue despedido con honores por las autoridades ecuatorianas en el aeropuerto General Ulpiano Páez, de la ciudad de Salinas. Desde allí viajó en un avión de la Fuerza Aérea de Ecuador.
El domingo por la noche, a través de Facebook Live y sin precisar dónde se encontraba, Juan Guaidó volvió a llamar a todo el país a movilizarse e hizo un balance de lo que significó su gira “relámpago” por América Latina.
“Si se atreve el régimen a secuestrarme, será uno de los últimos errores que cometerá. Si me detienen, pido que no paren las movilizaciones”, afirmó. No dio detalles de cómo será o fue su regreso a Venezuela. Es un abierto desafío al régimen de Nicolás Maduro, quien deberá decidir si lo arresta y provoca una fuerte reacción internacional o lo deja entrar, socavando así su autoridad.
“Nos vemos mañana para continuar esta lucha que es definitiva. Vamos a lograr, venezolanos, nuestra libertad. La transición empezó en Venezuela. Vamos bien porque vamos juntos, vamos bien porque vamos con todo. Nos vemos mañana (hoy) para continuar esta lucha”, agregó. En su rendición de cuentas, denunció que "asesinos y hampones masacran a jóvenes e indígenas".
Nicolás Maduro advirtió el martes pasado que Juan Guaidó debe “respetar la ley” y que si regresa a Venezuela “tendrá que ver la cara de la justicia”, refiriéndose a las investigaciones que abrieron el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y la Fiscalía General -aliados del Palacio de Miraflores-.
Juan Guaidó cruzó la frontera con Colombia el pasado 22 de febrero y asistió al megaconcierto en Cúcuta para apoyar el frustrado ingreso de ayuda humanitaria a Venezuela.
El lunes pasado se reunió en Bogotá con representantes del Grupo de Lima, y desde allí viajó a Brasilia, donde se entrevistó con el presidente Jair Bolsonaro. Luego, el viernes por la mañana llegó a Asunción, donde fue recibido con honores por el presidente paraguayo, Mario Abdo Benítez.
Ese mismo día, en la tarde, viajó a Buenos Aires, donde tuvo un encuentro con el presidente argentino Mauricio Macri. El sábado se reunió en la Base Naval de Salinas con el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, quien le trasladó el respaldo de su gobierno para que regresen la libertad y la democracia a Venezuela.
En paralelo a la gira de Juan Guaidó, la vicepresidenta de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, viajó a Moscú. El ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, anunció el traslado a Moscú de las oficinas de PDVSA, para que sus fondos no sean embargados.
La Unión Europea ha advertido que cualquier acción que pudiese poner en peligro “la libertad, seguridad o integridad personal” del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, autoproclamado presidente interino de ese país, “representaría una gran escalada de tensiones y merecería la firme condena de la comunidad internacional”.
La alta representante de la Unión Europea para la política exterior, Federica Mogherini, insistió en que la Unión Europea sigue muy de cerca la situación en Venezuela. Para los analistas se entra en un nuevo momento crítico.




