Un túnel de 1,5 kilómetros realizado en las duchas de la prisión fue el mejor pasaporte de Joaquín El Chapo Guzmán. Así consiguió fugarse de la cárcel e legendario narcotraficante mexicano. Y la historia tiene miga puesto que es la segunda vez que el líder del cartel de Sinaloa se fuga.
Al caer la noche se desvaneció entre las paredes de Altiplano I, una instalación de máxima seguridad en el interior Estado de México, a unos 90 kilómetros de la capital del país. "A las 20:52 horas del día de hoy, en el Sistema Permanente de Vídeo vigilancia del Penal Federal del Altiplano I, se observó que Joaquín Guzmán Loera se aproxima al área de la regadera dentro de la estancia 20 del pasillo 2, donde habitualmente, además de su aseo personal, lavan sus enseres", detalló en un comunicado la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) mexicana.
Al ver que tardaba en el baño, las autoridades penitenciarias entraron en la celda para encontrarse un boquete de 50 por 50 centímetros y 1,5 metros de profundidad. Este comunicaba con un conducto vertical de alrededor de 10 metros que terminaba en el túnel. Asimismo, también apareció una motocicleta para extraer la tierra mientras se excavaba.
Los interrogatorios al personal de la cárcel en la que se encontraba comenzaron y al menos 18 personas fueron trasladadas a Ciudad de México para ser interrogadas. Por supuesto, la caza del fugitivo continúa. Un operativo peina las zonas circundantes y sus carreteras. Los vuelos en el cercano aeropuerto de Toluca también fueron suspendidos.
El Chapo no es un narco cualquiera. En 2013, Forbes lo situaba en el puesto 67 de las personas más poderosas del mundo, por encima de importantes jefes de Estado. Es el primer enemigo público número uno desde Al Capone para la ciudad estadounidense de Chicago. Asimismo, su cartel controla un 25% del tráfico de las drogas que entran en Estados Unidos y los beneficios de la banda superan los 3.000 millones de dólares.
Su huida supone un duro golpe para el presidente Enrique Peña Nieto, quien llegó al poder en 2012 con la promesa de acabar con el tráfico de drogas. En febrero de 2014, las autoridades lo capturaron por última vez en lo que se consideró el mayor golpe asestado al narcotráfico en México en una década.
– Ver en Hechos de Hoy: Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, se fuga y zarandea a Enrique Peña Nieto




