Se impuso la lógica en una institución que es un pilar de la globalización (ver en Hechos de Hoy, La FIFA elige el sucesor a Blatter en la cita que puede cambiar el fútbol mundial).
El suizo Gianni Infantino triunfó en la segunda votación en la FIFA (Federation Internationale de Football Association, Federación Internacional de Fútbol Asociación). La institución que gobierna las federaciones de fútbol en todo el mundo.
Fundada el 21 de mayo de 1904 y con sede en Zúrich, Suiza, la FIFA no emprenderá experimentos ni se pondrá en manos que puedan generar recelos. Es el primer análisis que se puede avanzar. Desde la óptica de América, y por supuesto también de Europa, tiene una enorme importancia la gestión profesional de la FIFA y su independencia.
Aunque otros criterios son respetables, si su centro de poder hubiera girado al Golfo (el Golfo Pérsico) o a Oiente Medio, habría dado un paso incierto. El secretario general de la UEFA ganó como la opción más razonable, y estable para convertirse en el nuevo presidente de la FIFA. Se impuso al jeque de Bahréin. Salman Al Khalifa, en la segunda votación por 115 votos a 88. El tercero fue el príncipe jordano Ben Alí, con cuatro sufragios.
El Congreso Extraordinario trazó además la nueva frontera para convertir la FIFA en un ente "moderno, creíble y profesional". Punto final a la era de Joseph Blatter, quebrada por la corrupción, comisiones y contratos fraudulentos, todos ellos relacionados con derechos audiovisuales de los principales torneos en el continente americano.
Gianni Infantino había ganado la primera vuelta. De los 207 votos emitidos, obtuvo 88; 85, Salman; 27, Ben Alí; y 7, Jerôme Champagne. Para ganar en la primera vuelta hubiera necesitado 138, la mayoría absoluta. En la segunda vuelta, sólo necesitaba 104. Se le abre ahora sumar voluntades, incrementar diálogo y gestión, y recuperar la admiración perdida por la FIFA. Son desafíos de enjundia que le ponen a prueba desde el comienzo.







