Máxima incertidumbre con la situación crítica de Teresa Romero. La primera contagiada de Ébola fuera de África empeoró en las últimas horas del jueves llegando a una situación “muy crítica”, tal y como informó Hechos de Hoy. El estado de la paciente se agravó severamente a lo largo de la jornada, algo que también confirmó el hermano de la auxiliar ingresada.
En la mañana del viernes, los sanitarios aseguraron que Teresa Romero se encuentra estable dentro de la gravedad. Asimismo, fuentes cercanas a la paciente aseguran que aunque tiene un problema respiratorio y un fallo en el hígado, existe cierto optimismo respecto a su estado de salud.
Confirman que Teresa Romero está consciente, respira por sí misma y este viernes recibe otra dosis de plasma de la hermana Paciencia, que se unen a las dos dosis que recibió ayer de la religiosa.
En las últimas horas se ha sabido que la enfermera contagiada por Ébola será tratada con el fármaco experimental Zmapp que ha sido traído desde Bélgica. El tratamiento ya fue administrado al misionero fallecido Miguel Pajares; al otro religioso, Manuel García Viejo, no se le administró el fármaco al estar agotadas las existencias en todo el mundo y también falleció.
Desde que ayer se informara de que la situación clínica de la paciente había empeorado, se hablaba de que su situación podía ser "grave" o incluso "muy crítica", por ello desde el centro desmintieron haber sufrido un fallo multiorgánico.
Posteriormente, la secretaria autonómica del Sindicato de Técnicos de Enfermería (SAE), Elvira González, declaró a los periodistas que la paciente "está grave, intubada y empieza a tener fallos multiorgánicos", estas palabras fueron desmentidas por el propio Hospital Carlos III asegurando que el empeoramiento no era tan severo.
La salud de Teresa Romero empeoró tras haber recibido tres dosis de sangre de una de las hermanas llegadas de Liberia para ayudar a García Viejo y que superó el virus. Los anticuerpos que la donante generó contra el ébola deberían funcionar en la paciente aunque la supervivencia a este virus depende de la reacción del sistema inmune del paciente.
El martes recibió las dos primeras dosis y el miércoles, la tercera. Pero aparentemente, no fueron lo suficientemente” potentes”, por lo que se intentó un nuevo tratamiento con la sangre de Paciencia, la otra religiosa que superó la enfermedad en Liberia. Pese a ello, las fuentes aseguran que “la carga viral de Teresa es altísima”.
En el hospital permanece ingresado su marido, Javier Limón, que se encuentra asintomático pero está en vigilancia por el contacto que mantuvo con ella los últimos días. También está Juan Manuel Parra, el médico que atendió a Teresa Romero en las urgencias del hospital de Alcorcón, que no presenta síntomas e ingresó voluntariamente y la médico de familia que la asistió en un centro de salud de Alcorcón.
En la madrugada del jueves también se produjo el ingreso de 7 personas y el alta de otra permaneciendo en la planta de vigilancia activa de contactos de alto riesgo tres personas: el marido de la enfermera, un varón y una mujer, ambos facultativos.
Asimismo, también se produjo el ingreso de un facultativo de Alcorcón (asintomático), un facultativo del SUMMA y cinco mujeres y dos varones más. Se trata de dos enfermeras, un facultativo, un enfermero supervisor y dos peluqueras, todos ellos asintomáticos.
De las catorce personas ingresadas, la auxiliar de enfermería Teresa Romero es la única contagiada por ébola hasta el momento, mientras que una enfermera de La Paz que atendió a García Viejo está pendiente del resultado del segundo test tras dar el primero negativo, y otras doce personas están en observación al considerarse contactos de riesgo.
También este jueves se conoció que el Ministerio de Sanidad decidió vaciar también la cuarta planta del hospital Carlos III de Madrid para atender a los sospechosos de contagio de Ébola. En menos de 24 horas, la Consejería de Sanidad decidió desalojar dos plantas enteras del centro.
En esta ocasión no será posible cambiar a los pacientes de ubicación dentro del centro, que ya está lleno. Los enfermos serán trasladados al hospital de La Paz o al de Cantoblanco, situado junto a la Universidad Autónoma de Madrid. El portavoz del centro explicó que la planta se está habilitando para que la utilicen los profesionales sanitarios del equipo que atiende a la enferma de ébola y al resto de personas aisladas por sospecha.
Algunos de ellos se van de alta domiciliaria y el resto, a otros edificios del complejo del hospital de La Paz-Cantoblanco. La cuarta planta se utilizará para que estos profesionales "puedan quedarse en el hospital todo el tiempo", para que trabajen "de forma más cómoda y puedan descansar porque hay mucha tensión acumulada".
En la sexta planta, en la que permanecen ingresados la auxiliar y su marido, trabajan unos 10 profesionales por cada turno. De ellos, uno es de cuidados intensivos y otros dos, de medicina interna (unidad de tropicales). Asimismo, las autoridades optaron también por vaciar la quinta planta ante las previsiones de nuevos ingresos.
A estas tristes noticias se le une la protagonizada por José Ramón Romero, hermano de Teresa Romero, que aseguró a los medios que fue despedido de su trabajo “por miedo al contagio” aunque explicó que “no he visto a mi hermana desde el puente de agosto”.
“Solo me han llamado periodistas. Nadie se ha puesto en contacto conmigo. Yo he perdido mi trabajo por este asunto, ¿algún responsable perderá el suyo?”, preguntó el hermano de la afectada que ya mantiene la esperanza de la recuperación de su hermana pese a que “la cosa esta complicada”.




