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PRIMERA PRIORIDAD

Escuelas y maestros y el inverosímil millón de la Feria del Libro

¿Por qué no traer maestros y asesores de España, Cuba, Chile, Colombia, Uruguay y Costa Rica para que ayuden a mejorar a los maestros dominicanos a formar mejores maestros?

Hechosdehoy / Melvin Mañón
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Danilo Medina anunció el 20 de noviembre 2012 la construcción de 18.000 aulas escolares, en dos años, y a un costo de 10.000 millones de pesos a precios de hoy, sin tomar en cuenta la inflación que viviremos (que ya vivimos pero será peor). Lo hizo en el curso de un acto en el Palacio Nacional, corrigió en público a la ministro del ramo precisando que eran 18.000 y no 28.000 aulas como aquella había dicho.

Medina, sin embargo, no le llamó la atención a la misma ministro por haberse casi duplicado el sueldo de 175.000 pesos mensuales a 300.000, justamente cuando ella dice que no hay dinero y su superior inmediato nos clava a todos con nuevos impuestos para buscarlo en cualquier sitio menos en la austeridad y el ahorro. Por esa y muchas otras razones es que no tiene credibilidad y no inspira respeto.

Pero eso no es lo peor.

La lógica presentada por Medina a la prensa es que, lo que el había prometido eran 18.000 aulas no 28.000. Pero yo me pregunto, ¿es que alrededor del Sr. Medina no hay nadie que le hubiera explicado que el problema más grande de la educación en general no son las aulas sino los maestros?

¿Por qué no invertir dinero en traer maestros y asesores de Cuba, Chile, Colombia, Uruguay, Costa Rica y España para que ayuden a mejorar a los maestros dominicanos y para que formen mejores maestros? ¿Por qué no traer maestros de matemáticas y ciencias de los países de Europa del Este que deambulan desempleados y que vendrían a trabajar aquí por el sol, el clima, el verde y por cualquier salario? ¿Por qué no usar otra parte de ese dinero para mejorar las condiciones de salario de los maestros actuales en base a nuevos y mejores criterios de eficiencia y desempeño profesional?

La respuesta tiene dos partes:

Primero. La cultura del poder no es pensar en términos de calidad, de resolver problemas sino de cantidad. A ellos no se les ocurre que un buen maestro puede dar clases y de hecho, hasta sin ser bueno la imparte debajo de una mata de mango. Piensan en términos de bulto político. 18.000 aulas suenan mejor para ellos que 300 maestros importados. La mejor calidad de la educación no se inaugura en un acto, ni sale en la portada de un periódico, pero las aulas la inaugurarán como 60 veces.
 
Segundo. En la contratación e importación de maestros para entrenar y mejor formar a los que ya tenemos no hay dinero, como se puede encontrar en la industria de la construcción. Esas 18.000 aulas, si es que las construyen, costarán menos de la mitad de lo que el gobierno terminará pagando por ellas, pero no importa, el negocio no es educar sino meterle dinero a contratistas y bulto publicitario a la opinión pública.

Es un poco la misma historia de la campaña de alfabetización; un deseo de ser original, parecer progresista, creerse innovador pero al final del día es más de lo mismo . Es no entender realidades ni contextos. La gente del PLD, su cúpula, su gobierno y su dirección, no son solamente corruptas, sino también incompetentes e ineptas a más no poder.

Por si le sirve de consuelo, la dirección política de muchos de los demás partidos no es particularmente más iluminada ni competente.

En la última edición de la Feria Internacional del Libro los peledeistas de Leonel se jactaron de que, al 7 de mayo de 2012, habían recibido un millón de visitantes. No se como lo midieron. Tampoco importa. Vamos a creernos que un millón de personas visitó la Feria del Libro.

Pregunte usted a cualquier librero cuánto vendió. Pregunte usted a cualquier visitante habitual a esa feria que presenció. Averigüe usted donde quiera y con quien quiera que fue realmente la Feria y no solamente esta última sino las de los últimos años y todo el mundo le dirá, sin discusión lo siguiente:

La gente joven no va a la feria, la llevan en autobuses, los arrean como ganado. No van a ver libros sino a comer pastelitos, beber refrescos y enamorarse. Los otros que van de tarde y de noche, acuden a los espectáculos musicales y supuestamente artísticos donde el ruido producido es tan impresionante que se escucha en mi casa a casi un kilómetro al sur de la feria.
 
Los libreros ya no venden libros y la feria de hecho está en manos de sectas, quirománticos, adivinos, prestidigitadores y empresas que venden cualquier cosa menos libros e instituciones que promueven otras cosas que nada tienen que ver con el libro. Pero la cantidad de visitantes salió en todos los periódicos como si el número contuviera un valor en si mismo.

¡Cuanta pobreza espiritual santo Dios!


–  Melvin Mañón, escritor y reputado analista, reside en la actualidad en la República Dominicana.

 

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