Energías renovables, los grandes avances en la escena del cambio climático
El crecimiento del sector en los últimos dos años ha sido sin precedentes en términos de instalaciones solares y eólicas. La inversión repuntó en 2014 aunque hay sombras.
Es curioso la cara que pone la gente cuando se le pregunta por el estado de la economía; independientemente de que las cosas vayan bien o mal. Pero si algo trae consenso en arrancar una sonrisa es cuando el precio del petróleo va a la baja. Desde que el ministro de Energía de Arabia Saudí,Ali al-Naimi, dijo en diciembre pasado que "es irrelevante si el precio del barril de crudo baja a $50, $30 o $20.” Su objetivo es mantener su participación de mercado y no seguir asumiendo costes a favor de otros. Esos "otros" son principalmente Irán y sus aliados petroleros.
Una alineación de astros poco común ha traído esta situación de "exceso de oferta" en el mercado y la consecuente caída del precio en más de un 50% desde el verano pasado: Extraordinarios aumento de producción de petróleo y gas en EE. UU. (gracias al fracking del tight oil y del shale gas) y la desaceleración de la demanda de China y otros países emergentes. Hace seis años el petróleo no llegaba a 45 dólares por barril.
¿Qué repercusiones presenta este nuevo panorama? Varias, especialmente en el contexto geopolítico. En Estados Unidos, Europa y China, las familias disfrutarán de mayor poder adquisitivo y la caída del precio del petróleo impulsará el crecimiento en sus economías. Pero a las regiones productoras las golpeará duro.
Los países que dependen del petróleo para sus ingresos de divisas como Irán, Irak, Ecuador, Colombia y Venezuela, por ejemplo, tendrán que amarrarse los cinturones. La situación de Rusia se ve cada vez más precaria, con su sector energía afectado por las sanciones occidentales debido al conflicto en Ucrania. Pero también miles de trabajadores vinculados a la industria canadiense de “arenas petrolíferas” han perdido sus empleos. Ciudades como Calgary en Canadá y Aberdeen, hogar de las empresas que operan en el mar del norte de Gran Bretaña, enfrentan un sombrío 2015.
Pero también hay repercusiones en lo puramente económico. ¿Por qué será que cuando hay dificultades entre las parejas (reducción de ingresos, cambios de preferencias, aumento de presión por aumento de costos) se producen separaciones y divorcios, mientras cuando sucede algo similar en la economía de las empresas estas corren a fusionarse (Mergers & Acquisitions)? Basta que comenzaran a descender los precios para que Talismán (de Canadá cayera en manos de Repsol), Halliburton ha comprado a Baker Hughes ($39.000 millones) y Shell a Grupo BG ($70.000 millones).
Otros en fila para comprar o ser comprados son Tota, BP, Exxon. La compra de Royal Dutch Shell este mes en el Reino Unido por BG Group, el mayor negocio de energía en más de una década, puede marcar el comienzo de mas y mayores consolidaciones en las empresas del sector.
Mientras miles de millones de dólares en activos se ponen en venta en medio de expectativas de una nueva ola de fusiones y adquisiciones, y tanques en el centro de almacenamiento de información del país en Cushing, Oklahoma, la industria estadounidense que ha invertido más de $1 trillón en inversión de riesgo, según Goldman Sachs, y sus empresas ya vislumbran un futuro de altos costes de exploración off-shore y una arremetida global en exportación de gas (licuado) y productos refinados. Como sucede con otras cosas, en petróleo todo se reduce para permanecer igual. Las empresas han recortado en un 30 por ciento sus inversiones, según Wood Mackenzie, la consultora de energía, como gasto de capital.
La industria de servicios petroleros lleva la peor parte de una ola de reducción de costos. Pero la magnitud de los recortes varía ampliamente, con algunos exploradores como Tullow recortar sus gastos en hasta un 80 por ciento para conservar flujo de caja libre. Los supermajors buscan formas como poder cooperar con servicios compartidos: servicios financieros, técnicos y exploración conjunta. Con el tiempo una menor inversión y un crecimiento más lento deberían poner un piso en el precio de mercado. Pero Standard & Poor prevé que una recuperación del precio (Brent) de $75 por barril para 2017 es optimista.
Pero la consideración que primero observan los analistas cuando sube o baja el precio de los hidrocarburos es su efecto sobre las renovables. Esta vez, a pesar de la radical caída de tales precios las renovables han sorprendido. Lo normal, en épocas de precios bajos del petróleo, es que todo lo que se espera oír es sobre recortes al subsidio, quiebras, y más quiebras en dominó. Sin embrago lo que ha sucedido parece contradecir la lógica.
El crecimiento del sector en los últimos dos años ha sido sin precedentes en términos de instalaciones solares y eólicas. La inversión en energías renovables repuntó por primera vez en tres años el año pasado y alcanzo la cifra de $270.000 millones, un aumento de 17 por ciento con respecto a 2013. Esto se debe en parte a un auge de $75.000 millones en energía solar instalada en China y Japón. Esto representó 95 gigavatios de capacidad generadora solar y viento que se instaló el año pasado, algo así como seis veces la capacidad instalada de energía eléctrica total de Colombia.
La razón para esta reacción "sin razón" se debe a la caída de los costos, especialmente para la tecnología fotovoltaica, y las economías de escala en la eólica off-shore. La generación de energía con estas dos renovables se está llevando a cabo con precios más bajos que otras fuentes de energía tradicional en Chile, India y Sudáfrica.
Quizás por ello se acaba de firmar un contrato para Dubai para una planta de energía solar por el grupo ACWA de Arabia Saudí para venderle electricidad por menos de 6 centavos de dólar por kilovatio / hora. Eso es por lo menos 2 a 3 centavos más baratos que el coste de generación de gas en Dubái.
Los precios de los paneles solares han bajado un 75% desde el año 2009 y el costo total de plantas solares grandes (termosolares) cayó en más 65 por ciento entre 2010 y 2014.
En síntesis, el sector de energía solar del mundo ya entra en fase de madurez. Pero esa madurez no significa escala. La energía solar del planeta ya es mayor que la producción de energía eléctrica de Brasil; pero Brasil es solo el 2.1% del total mundial.
Las energías renovables representan el equivalente a 160.000 barriles de petróleo por día (bpd) en EE. UU. y 120.000 bpd en China (los siguientes grandes promotores de las renovables como Reino Unido, India, Italia, Brasil, España y Alemania, oscilan entre 30.000 y 80.000 bpd), pero en conjunto todas las energías renovables (quitando la hidráulica) solo escasamente representan un 11%. Si se toma en cuenta toda la energía producida en el planeta (de la cual la energía eléctrica es solo el 30%) la contribución de las renovables menos hidráulica es solo un 3.6% después de 25 años de subvenciones y más de $1.5 trillones de inversión. Con razón la gente sonríe cuando ve que la gasolina baja tan siquiera unos pocos céntimos de precio.
(*) Rodrigo Villamizar Alvargonzález ha sido ministro de estado de Energía de Colombia y embajador en Japón. Imparte clases en AIEB/Complutense de Madrid y la Universidad de San Diego.