El aumento del uso del cigarrillo electrónico ha hecho que las dudas sobre sus beneficios aumenten cada vez más. Aunque hay muchos que defienden su utilización, lo cierto es que desde hace meses, algunos estudios aseguran que no todo lo que conlleva fumar este cigarrillo, son aspectos positivos.
Un último estudio realizado por el VA San Diego Healthcare System y la Universidad de California, San Diego, asegura que si el cigarrillo electrónico se convierte en una rutina, podrían incrementarse la resistencia a los antibióticos. Así de tajante se muestra el informe realizado en Estados Unidos.
De esta manera, el grupo de expertos confirma que los cigarrillos electrónicos aumentan la virulencia de las bacterias potencialmente mortales y resistentes a los medicamentos, mientras que disminuyen la capacidad de las células humanas para matar estas bacterias.en este sentido, probaron los efectos del vapor del e-cigarrillo en el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM) vivo y las células epiteliales humanas.
Hay que recordar que el SARM “coloniza el epitelio de la nasofaringe, donde las bacterias y las células epiteliales están expuestas constantemente a sustancias inhaladas como el vapor del cigarrillo electrónico y el humo del cigarrillo”, explican los investigadores del estudio.
“La virulencia del SARM se incrementa por el vapor de los cigarrillos electrónicos”, explica uno de los expertos que entiende que la exposición al vapor del cigarrillo electrónico aumenta, del mismo modo, la virulencia de las bacterias, ayudando al SARM a escapar de la muerte a manos de péptidos antimicrobianos y macrófagos.
Sin embargo, añaden que el vapor del cigarrillo electrónico condujo a alteraciones en la carga de la superficie y la formación de biopelículas, que confiere mayor resistencia a la destrucción por las células humanas y los antibióticos. De este modo, “una posible contribución al aumento de la virulencia del SARM fue el rápido cambio del pH inducido por el vapor del e-cigarrillo, puesto que su exposición cambia el pH de 7,4 hasta 8,4, generando un ambiente muy alcalótico tanto para las células bacterianas como de mamíferos”.
Dicha alcalosis alerta a las células, dándoles una señal de peligro, lo que lleva a la activación de mecanismos de defensa, de forma que las bacterias cargan su superficie de manera más positiva, evitando la unión de los péptidos antimicrobianos letales producidos por las células inmunes innatas humanas.
Las bacterias también forman biofilms más gruesos, lo que eleva su rigidez y hace al SARM menos vulnerable a los ataques. “Dichos cambios hacen que el SARM se más virulento aunque cuando la bacteria está expuesta al humo de cigarrillo normal, su virulencia es aún mayor.
Desafortunadamente, mientras el vapor cigarrillo electrónico está aumentando la virulencia bacteriana, también está disminuyendo la capacidad de las células epiteliales humanas para matar patógenos”, concluye el experto.




