“Las dietas poco saludables son un riesgo mayor para la salud mundial que el tabaco”, afirmó Olivier de Schutter, relator especial de Naciones Unidas para la Alimentación. “De la misma manera que el mundo se ha unido para regular los riesgos del tabaco, debe llegarse a un acuerdo marco sobre dietas adecuadas”, continuó.
Dichas declaraciones se produjeron en la inauguración del encuentro Hacia una Convención Mundial para Proteger y Promover las Dietas Saludables de la organización Consumers International. En este sentido, el experto que presentó en 2012 un informe sobre nutrición, recordó las cinco propuestas estrella del trabajo.
De Schutter indicó que, pese a las señales cada vez más preocupantes y que las acciones prioritarias están bien identificadas, la comunidad internacional sigue prestando “una insuficiente atención al empeoramiento de la epidemia de la obesidad y las dietas poco saludables”.
“Han pasado dos años desde mi informe sobre la nutrición y el derecho a la alimentación, y 10 años desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzara su Estrategia Mundial sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud. Sin embargo, la obesidad sigue avanzando, y la diabetes, las enfermedades cardíacas y otras complicaciones de salud. Las señales de advertencia no están siendo escuchadas”, explicó el experto.
En el informe emitido en 2012, al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, De Schutter identificó cinco acciones prioritarias para afrontar los problemas de la obesidad y las dietas poco saludables. Entre ellos estaba gravar productos no saludables y regular los alimentos ricos en grasas saturadas, sal y azúcar.
Además de tomar medidas fuertes contra la publicidad de comida basura; revisar los equivocados subsidios agrícolas que hacen ciertos ingredientes más baratos que los demás, y apoyar la producción local para que los consumidores tengan acceso a alimentos sanos, frescos y nutritivos.
El experto aseguró que “los intentos de promover una alimentación sana sólo funcionarán si se arreglan los sistemas alimentarios que los sustentan” y añadió que “los gobiernos se han centrado en el aumento de la disponibilidad de calorías, pero a menudo han sido indiferentes a qué tipo de calorías, a qué precio, cuáles se ponen a disposición y la forma en que se comercializan”.




