Mariano Rajoy intentó un cambio profundo en su Gobierno. Luego lo amagó (ver en Hechos de Hoy, Iñigo Méndez de Vigo en minicrisis con menos poder para las dos damas).
No pudo, cuando consideraba que estaba cerrado, colocar a Alfonso Alonso como portavoz de La Moncloa. Soraya Sáenz de Santamaría lo evitó así como el desembarco de María Dolores de Cospedal. Es el trasfondo del runrún, lo que hay bajo el iceberg. Un dolor de cabeza para una escena donde la corriente se lleva todo lo previsto.
Al final el presidente tuvo que hacer lo que no quiso, el relevo de José Ignacio Wert, porque el ministro (uno de los tres independientes en el Gobierno) estaba a punto de dimitir. Una nueva fuga, en cartera tan sensible, hubiera dejado nuevas heridas.
En el Partido Popular, la salida de José Ignacio Wert no gustó porque los nuevos gobiernos autonómicos (formados por PSOE, Podemos, y nacionalistas de extrema izquierda) apuntan a desactivar la reforma educativa, la Lomce.
Además, la presión de José Ignacio Wert para ser nombrado embajador ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con sede en París, escoció en el Partido Popular. En París ya está destinada la novia de José Ignacio Wert: la exsecretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio.
José Ignacio y Montserrat
José Ignacio Wert tiene previsto casarse el sábado 11 de julio con Monserrat Gomendio, la que hasta hace pocas semanas era su secretaria de Estado.
Comenzaron una relación sentimental al poco tiempo de empezar a trabajar juntos en el Ministerio de Educación al principio de esta legislatura, donde ambos han conformado un tándem inseparable tanto en lo profesional como en lo personal.
La pareja laboral se rompió a finales de mayo, cuando el Consejo de Ministros decidió su cese y ella se marchó a París para trabajar como directora general adjunta de Educación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).




