El peso crucial de la educación. “La convivencia democrática tiene su gran pilar en la educación”. “Mientras seamos capaces de inculcar en quienes vienen detrás de nosotros los principios y valores por los que hemos luchado, les estaremos dando las herramientas para construir su futuro”. el llamamiento del Rey. El impacto del mensaje de alerta del Rey en los hechos de hoy sobre la llave de la convivencia.
Fue un aldabonazo desde Oviedo a toda España en un momento difícil y delicado de la historia de la democracia. En su discurso más importante del año, junto a su Mensaje de Navidad, explicó dónde está exactamente la llave de la convivencia.
Muy relevante todo lo sucedido en el Teatro Campoamor de Oviedo donde el Rey (57 años) abrió la puerta, con delicadeza y a la vez decisión, al pleno protagonismo de la Princesa de Asturias. Leonor tiene actualmente 19 años. Cumple los 20 este próximo viernes 31 de octubre -la Infanta Sofía cumplió la mayoría de edad el 29 de abril-.
“Me corresponde ir cediéndole este espacio como Heredera de la Corona y como presidenta de Honor de la Fundación desde hace once años”, le dijo el Rey a Leonor en un marco de cierta sorpresa.
“Hablar desde esta tribuna es, además de un honor, un enorme privilegio. Créanme: lo llevo haciendo desde hace 44 años, los últimos 7 junto a mi hija, la Princesa Leonor, que ha ido asumiendo gradualmente esta tarea, dando a cada paso nuevas pruebas de madurez y sensibilidad; con un papel también más activo en la vida pública”.
El Rey ha querido asegurar que, “presente o no”, siempre estará comprometido con la Fundación, “con sus objetivos, sus valores y su futuro”. Y con el Principado de Asturias, “una tierra querida de la que no puedo concebir, ¡y menos la Reina!, estar lejos. Es tanto el afecto que recibimos, son tantos los recuerdos y vivencias, que veo difícil corresponder justamente”.
El Rey quiso destacar la categoría y dimensión de los galardonados y su contribución a la Humanidad”.
“Hay un camino en el pensamiento lúcido, complejo y de denuncia de Byung-Chul Han; en el análisis sociológico y demográfico de las migraciones de Douglas Massey; en los trabajos de la genetista Mary-Claire King; en la ironía elegante y el pulso narrativo de Eduardo Mendoza; en la garra y el espíritu competitivo de Serena Williams; en la verdad descarnada de los paisajes y retratos de Graciela Iturbide; en la dedicación de Mario Draghi al progreso y al consenso, especialmente europeo; y en la excepcional labor divulgativa e investigadora del Museo Nacional de Antropología de México”.
Felipe VI quiso referirse con precisión a las grandes cuestiones complejas que rodean hoy a la comunicación entre las personas y la irrupción de las redes sociales.
“Vivimos en un mundo que se debate, demasiado a menudo, entre dos extremos que son, por igual, inquietantes. Tenemos por un lado el cultivo de un individualismo radical, que -si no se embrida de algún modo- puede llevar tanto a la indiferencia como a la soledad. Parece paradójico que sociedades tan interconectadas como las actuales estén tan llenas de personas que están solas, se sienten solas, o tienen problemas para comunicarse. Y existe, por otro lado, una pulsión globalizadora que todo lo homogeneiza, que oscurece las diferencias, las singularidades; que degrada la diversidad. Y lo hace en favor de comportamientos gregarios, sujetos muchas veces a los dictados -sutiles, pero persistentes- de una red, de un algoritmo, de una pantalla”.
El peso de la educación
Precisamente por todo este escenario complejo, el Rey ha insistido en profundidad sobre el peso en la educación con especial énfasis en los proyectos de vida de las nuevas generaciones.
“Sobre ese debate -en muchas ocasiones interesado-, sobrevuelan los valores. Y la educación. Educar en valores no consiste en negar la realidad que nos toca vivir, ni tampoco en huir de cambios tecnológicos que son parte ya de nuestra vida y que, gestionados con sentido ético, pueden ser un aporte extraordinario para todos. Consiste en encontrar ese camino intermedio entre la comunidad y la persona, entre el respeto por lo colectivo y el valor del individuo”.
“Educar en valores es potenciar la vida en sociedad sin abandonar el complejo universo moral que se encierra en cada uno de nosotros, y que se perfecciona con la convivencia. Es abrir a la persona a una manera de vivir mejor, con más plenitud, con más conciencia del ser y el estar en el mundo”.
El Rey ha tenido un llamamiento especial, de calado político, en su mensaje de Oviedo como apuntaron analistas a Hechos de Hoy. Ha insistido en la necesidad de apuntalar la coexistencia pacífica.
“La convivencia democrática tiene su gran pilar en la educación. Mientras seamos capaces de inculcar en quienes vienen detrás de nosotros los principios y valores por los que hemos luchado, les estaremos dando las herramientas para construir su futuro”.
“Esa dimensión didáctica está muy presente en los Premios Princesa de Asturias: en este homenaje a un grupo de personas excepcionales, cuyo camino -largo, fecundo y exitoso- merece ser reconocido. No para seguirlo, ni para imitarlo, sino para aprender cómo se hace: cómo se traza y cómo se recorre un buen camino”.
“Recibamos su ejemplo como una palabra de ánimo que nos alumbra en nuestra propia andadura, como la experiencia de los mejores que nos inspira, también, para ayudar a mejorar en lo posible la sociedad en que vivimos”, sentenció el Rey e su mensaje a la nación desde Oviedo.





