La misión Rosetta de la Agencia Espacial Europea (ESA) abandonará este lunes su estado de hibernación, tras más de dos años descansando a una distancia de entre 600 y 800 millones de kilómetros del Sol. Según informó la ESA, con este nuevo rumbo, Rosetta comenzará a preparar uno de sus objetivos principales.
Éste no es otro que aterrizar en noviembre sobre la superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Las observaciones durarán 18 meses y permitirán un conocimiento exhaustivo de la composición de este astro, tanto de su núcleo como de la cola. La misión que llevará a cabo está compuesta por una sonda y por un módulo de aterrizaje.
Lo que permitirá estudiar el cometa in situ, de cara a aclarar cómo influyeron estos astros en la formación del sistema solar. Conocida así al dar nombre a la piedra que permitió descifrar el alfabeto egipcio, Rosetta fue lanzada desde la Guayana Francesa allá por el 2 de marzo de 2004.
Desde aquel momento sigue la órbita del cometa, un viaje durante el que ha fotografiado dos asteroides y ha realizado varias aproximaciones a la Tierra y a Marte. En julio de 2011 comenzó la parte del trayecto más alejada del Sol, lo que llevó a los responsables de la ESA a programar su hibernación, pues la falta de luz solar impedía la generación de suficiente electricidad.
Los expertos solo mantuvieron activos el motor y los radiadores. “La sonda orientó sus paneles hacia el Sol e inició una rotación sobre su propio eje para no perder la estabilidad”, explicaron los expertos. Es por ello que la ESA cree que la activación prevista será un autentico despertar para Rosetta.




