Barack Obama deseó un feliz Día de Acción de Gracias a sus conciudadanos e instó al país a avanzar unido, recordando a aquellas personas que necesitan ayuda. Con las familias a lo largo y ancho de todo el país reunidas en una fiesta muy solemne -se celebró por primera vez por quienes huyeron de la persecución religiosa en Inglaterra-, Obama dijo que no todos eran tan afortunados.
La huella de Sandy
“Mientras nos preparamos para reunirnos en torno a la mesa, hay familias en el noreste que no pueden darse ese lujo”, señaló en alusión a las decenas de miles de damnificados en Nueva York y New Jersey por el huracán Sandy. “Muchos de ellos perdieron todo… hogar, posesiones, incluso seres queridos. Y pasará mucho tiempo antes de que sus vidas se normalicen”, dijo Obama. Sandy azotó el noreste de Estados Unidos el mes pasado, dejando 43 muertos solo en Nueva York y enormes daños.
En su mensaje semanal, adelantado 48 horas por el feriado, Obama también instó a la unidad política tras la dura campaña electoral que terminó con su reelección en los comicios del 6 de noviembre. “El Día de Acción de Gracias es una oportunidad para poner todo en perspectiva, y recordar que, pese a nuestras diferencias, somos y siempre seremos primero y antes que nada estadounidenses”, dijo Obama.
El presidente también saludó al personal de las Fuerzas Armadas desplegado alrededor del mundo. “Para todos los miembros en servicio, es para mi un honor ser su comandante en jefe. Y de nuestra familia a la de ustedes, feliz Día de Acción de Gracias”, dijo.
Fue además una festividad bajo la tregua entre Hamás e Israel en la Franja de Gaza. A su regreso a Estados Unidos de su gira asiática, Obama, llamó al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para felicitarle por su aceptación del alto el fuego .Asimismo, Obama, conversó con el presidente egipcio, Mohamed Morsi, para agradecerle y felicitarlo por “sus esfuerzos para alcanzar un alto el fuego duradero”.
El llamamiento a China
Obama regresó a Washington tras su gira oficial por Asia instando a los líderes de la región a reducir la tensión surgida a raíz de las disputas territoriales entre China y otras naciones vecinas. Este mensaje y su decisión de enviar de inmediato a Oriente Medio -como destacó Hechos de Hoy– a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, que se encontraba con él en Camboya, dominaron la Cumbre de Asia Oriental, en la que Obama incidió en que EEUU expandirá su cooperación con una región que considera de "máxima prioridad" para impulsar la economía de su país y la mundial.
En el marco de la cumbre, Obama pidió a China que establezca reglas claras para el comercio y la inversión por tener una especial responsabilidad como potencia económica mundial. "Al ser las dos mayores economías del mundo, tenemos la especial responsabilidad de liderar el camino para asegurar un crecimiento sostenido y equilibrado no sólo en Asia sino también global", dijo Obama durante su reunión con el primer ministro chino, Wen Jiabao. Antes, Obama se entrevistó, también en el marco de la cumbre, con el primer ministro de Japón, Yoshihido Noda, quien reiteró que la seguridad regional se deteriora a causa de las disputas territoriales en el Mar de China y señaló que, con el incremento de la gravedad en el entorno de la seguridad en el este de Asia, aumenta la importancia de la alianza entre Japón y EEUU.
La visita a Myanmar
Además de los líderes de los diez estados de la ASEAN, grupo integrado por Brunei, Camboya, Birmania (Myanmar), Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam, a esta reunión asistieron también los de Australia, China, Corea del Sur, India, Japón, Rusia y Nueva Zelanda. Durante la cumbre, los líderes de la ASEAN y Australia, Corea del Sur, China, India, Japón y Nueva Zelanda, dieron luz verde a la propuesta de iniciar negociaciones con vistas a alcanzar un acuerdo comercial, que en conjunto abarcará un mercado con cerca de 3.000 millones de potenciales consumidores.
Antes de esta cumbre, la anécdota de su histórica visita a Myanmar (exBirmania). Cuando Obama apareció esta semana en la casa de la activista pro-democracia de Myanmar, y Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, en su histórica visita a Rangún, le plantó un platónico y afectuoso beso en una mejilla primero y en la otra después, y culminó el saludo con un efusivo abrazo.
Curioso que el presidente no supiera que las muestras públicas de afecto como besarse o abrazarse no son aceptadas entre los birmanos, que prefieren guardar las distancias. Estas demostraciones representan una grave violación a las costumbres en casi todos los países asiáticos Con todo, los esfuerzos delicados y sutiles de Suu Kyi por esquivar tanto afecto no desalentaron al presidente quien, tras besarla, pasó al abrazo.
La tradición del Día de Acción de Gracias




