George W. Bush vivió momentos de fuerte convulsión a lo largo de sus dos mandatos en la Casa Blanca. Toda una experiencia de luces y sombras no quiso resumirla en memorias. Prefirió interpretar el espíritu de la política internacional de su época y los liderazgos que conoció.
Asegura que tiene un lado artista, un "Rembrandt adentro". Y decidió desvelarlo. En los últimos años trabajó en retratos de líderes del mundo. Incluyen desde el rostro severo del presidente ruso, Vladimir Putin, hasta un relajado José María Aznar. Forman parte de una exhibición en la Biblioteca y Museo Presidencial George W. Bush en Dallas bajo el título de El arte del liderazgo: diplomacia personal de un presidente.
"Dediqué mucho tiempo a la diplomacia personal e hice amistad con líderes y conocí sobre sus familias y sus gustos y disgustos, a tal punto que me siento cómodo pintándolos", explica en un video en el que se presenta esta exposición. "Pintar retratos de mis amigos y algunas personas que no fueron necesariamente mis amigos me proporcionó una sensación de transmitir un sentimiento que tengo por ellos porque pude conocerlos bien en la presidencia", señaló Bush hijo.
Reveló que comenzó a pintar en 2012, tres años después de dejar la Casa Blanca. Lo hizo tras leer un ensayo del exprimer ministro británico Winston Churchill que también pintaba. "Nunca había levantado un pincel antes. Así que hice el intento", apuntó . Al igual que Bush hijo y Churchill, otros líderes tuvieron como pasatiempo la pintura, entre ellos, los expresidentes Dwight Eisenhower y Jimmy Carter.
El republicano George W. Bush, presidente entre 2001 y 2009, protagonizo dos mandatos marcados por los atentados del 11-S y las guerras de Irak y Afganistán. Vive apartado en Dallas, evitando el primer plano político que sí ejerce sobre todo Bill Clinton, en momentos de expectativas abiertas además, como informó Hechos de Hoy, sobre una candidatura presidencial de su esposa, Hillary Clinton.




