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Primeras medidas en Alemania contra la irresponsabilidad de los no vacunados. (Captura: UN/Bild)

Primeras medidas en Alemania contra la irresponsabilidad de los no vacunados. (Captura: UN/Bild)

UNA ALEMANIA EN CRISIS

El daño de negacionistas y no vacunados, la peor pesadilla de Merkel

La fuerza de la cuarta ola de COVID-19 ha encendido todas las alarmas sanitarias, políticas y económicas en Alemania. Para Olaf Scholz, los no vacunados y negacionistas han abierto el peor escenario.

Hechosdehoy / Hechos de Hoy / Sonia Soto

La pandemia del coronavirus, la COVID-19, se salió de control en Alemania. Por primera vez desde el comienzo de la pandemia de coronavirus, Alemania registró más de 50.000 casos diarios de COVID-19.

Según el Instituto Robert Koch, la agencia pública de control y prevención de enfermedades, el miércoles 10 se confirmaron 50.196 infecciones, lo que lo coloca a Alemania como el país europeo con mayor número de contagios diarios. Con casi 250 infecciones por cada 100.000 habitantes, su situación es mucho peor que en Francia (94) o Italia (73), según datos de Statista.

La fuerza con la que esta cuarta ola de COVID-19 golpea a Alemania ha encendido las alarmas no solamente de los responsables sanitarios, sino también de los políticos y económicos. Olaf Scholz, el actual vicecanciller y probable sucesor de Angela Merkel, habló del peor escenario de Alemania  ya que se necesitará aplicar mayores restricciones para contener el aumento de contagios y así poder "pasar este invierno".

"Incluso si la situación es distinta porque muchas personas se han vacunado, aún no es buena, especialmente porque hasta ahora no ha optado por vacunarse una cantidad suficiente de personas", agregó. Sin duda  insuficiente vacunación contra la COVID-19 es vista como la principal causa del auge de la enfermedad.

Desde mediados de octubre, los contagios y las muertes por coronavirus vienen aumentando en Alemania, algo que los expertos atribuyen a su relativamente baja tasa de vacunación, pues solamente el 67% de su población tiene la pauta completa, de acuerdo con la publicación Our World in Data de la Universidad de Oxford. Esta cifra deja a Alemania por detrás de países como Portugal (88%), España (80%), Irlanda (75%), Bélgica (74%) o Italia (72%),.

En total, unos 16 millones de alemanes mayores de 12 años no están completamente vacunados. El gobierno alemán ha reconocido que es improbable que se logre persuadir a muchas de esas personas y eso a pesar de que esta cuarta ola está siendo considerada, como en muchas otras partes del mundo, como una pandemia de los no vacunados.

El miércoles 10, el Land de Sajonia registraba la tasa de contagios más alta del país: unos 459 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que la tasa nacional se encuentra en menos de 250. Pero Sajonia también tiene la tasa más baja de vacunación: apenas 57% de su población ha sido vacunada.

Según advirtió Christian Drosten, uno de los virólogos más reconocidos de Alemania, unas 100.000 personas podrían morir en ese país si no se toman medidas para detener esta agresiva cuarta ola. "Tenemos que actuar ya", subrayó Drosten, quien describió la situación como una verdadera emergencia.

El Partido Socialdemócrata, el Partido Verde y el Partido Liberal FDP -quienes se encuentran en negociaciones para formar una nueva coalición de gobierno- presentaron en el Bundestaguna serie de propuestas para hacer frente a la pandemia.

Entre estas se incluye permitir el acceso a ciertos lugares solamente a los vacunados o a quienes ya se han recuperado de la enfermedad, endurecer las exigencias de pruebas de COVID-19 en los lugares de trabajo y reintroducir las pruebas rápidas de antígenos, que se aplicaron durante el verano pasado.

En el Land de Sajonia ya comenzaron a aplicar algunas medidas adicionales como la prohibición de ingreso de personas no vacunadas a bares, restaurantes, eventos públicos y lugares deportivos y de recreación. Esta medida enfureció a los grupos antivacuna que el pasado fin de semana realizaron una protesta en Leipzig en la que participaron miles de personas.

Para Angela Merkel es un enorme mazazo personal. Sufre la misma enfermadad política que la vivida por Mijail Gorbachov. Admirada, querida y galardonada en América y Europa, afronta la vergüenza del desprecio a su llamada de la urgente vacunación.  Va a convertirse además en un  tremendo golpe para la economía de Alemania.

Para Alemania, que inventó una de las primeras vacunas contra la COVID-19 en el mundo, es una situación de vergüenza. Todavía mucho más dramática al no haberse constituido un gobierno y vivir el país en un limbo político, una tierra sin ley donde los no vacunados y los negacioniinistas están destruyendo la confianza y esperanza de millones de alemanes.

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