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CONCLUSIÓN FINAL

CVR y FDR, la confirmación de que Lubitz sólo buscó la muerte y la destrucción

CVR (Cockpit Voice Recorder), la primera caja negra, avanzó una acción deliberada. FDR (Flight Data Recorder), la segunda, lo confirmó plenamente. El copiloto buscó la máxima velocidad.

Hechosdehoy / Hechos de Hoy / Mario García
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Las dos cajas negras –CVR (Cockpit Voice Recorder), la primera; y FDR (Flight Data Recorder), la segunda- han confirmado plenamente la investigación en la tragedia de Germanwings.

El copiloto Andreas Lubitz quiso estrellar, y a la máxima velocidad posible, el avión de Germanwings en los Alpes franceses el pasado 24 de marzo con 150 personas a bordo. En París, la Oficina de Investigación y Análisis (BEA) confirmó rápidamente lo aportado por la segunda caja negra.

Otras cuestiones quedaron ya al margen de la investigación. Para la historia de la aviación comercial -indicaron expertos a Hechos de Hoy– quedarán serias advertencias:

1. Cobró la mayor relevancia el conocimiento de la salud mental de todos los miembros de la tripulación de un avión, de forma muy especial su comandante y su copiloto.

2. Quedó igualmente asentado el criterio de que no puede quedar sólo una persona al mando del avión en la cabina de pilotaje.

3. Como tercer asunto, el avión no sólo debe pensar en protegerse de un secuestro. Se debe evitar -y es asunto abierto- que se puede bloquear totalmente la cabina de pilotaje desde dentro.

4. Es importante el control y verificación de la salud (física y mental) de todos los miembros de la tripulación con su revisión médica.

5. Igualmente, sobre todo en la Unión Europea, las compañías deberían exigir a cada persona que embarque su identificación plena con un documento oficial. Debe conocerse quién accede a un avión y tener de forma exacta la relación de todas las personas embarcadas.

El análisis de la primera caja negra permitió establecer que el copiloto, Andreas Lubitz, quedó solo al mando y estrelló voluntariamente el aparato. La segunda caja negra confirmó, según el informe de la BEA, que "el piloto presente en cabina usó el piloto automático para iniciar el descenso del avión hasta una altitud de 100 pies". "El piloto presente en cabina perdió voluntariamente altura y en varias ocasiones durante el descenso modificó los ajustes del piloto automático para aumentar la velocidad del avión en descenso".

La primera caja negra se encontró de forma inmediata. La segunda caja negra se convirtió en un misterio. Fue necesario trabajar una y otra vez en la zona de la catástrofe. Había quedado completamente enterrada y ennegrecida por el fuego. El fiscal de Marsella, Brice Robin, insistió en que, aunque complementaria, era indispensable para entender lo sucedido en los últimos minutos finales del vuelo.

Esta vez sí se puso la verdad sobre lo sucedido en una de las mayores tragedias de la aviación comercial, que ha consternado por todas las circunstancias dramáticas.

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