Los trece hijos de David Allen y Louisa Anna Turpin solo podían ingerir una comida racionada por día y ducharse solo dos veces al año, según informó un funcionario policial a la cadena estadounidense NBC. Ambos se enfrentan ahora a más de una veintena de cargos y podrían pasar más de 90 años en prisión.
La apodada Casa de los horrores, situada en Perris, una ciudad en el condado de Riverside al este de Los Ángeles, siguen brotando situaciones estremecedoras. Según informa NBCNews, los trece hermanos que fueron rescatados por la policía después de que una de las hijas lograra escapara y alertar a las autoridades, no podían comer más de una vez al día ni ducharse más de dos veces al año.
El medio afirma que estos inquietantes detalles surgieron solo horas antes de que se esperara que David Allen Turpin, de 57 años, y su esposa, Louisa Anna Turpin, de 49 años, hicieran su primera comparecencia ante el tribunal.
El fiscal del condado de Riverside, Mike Hestrin, ha presentado más de una veintena de cargos contra cada uno de ellos que incluyen detención ilegal, abuso a menores, abuso sexual, y tortura. "Hay casos que te persiguen, algunos porque muestran la depravación humana, y este es uno de ellos", comentó Hestrin. Ambos se enfrentan a una posible pena de 90 años de prisión.
La Fiscalía busca ahora pruebas para apuntalar la acusación contra los Turpin. "Alguien debió ver algo", indicó Hestrin. Además, se les permitió a los niños escribir diarios que podrían constituir por sí mismos "pruebas sólidas" de los abusos sufridos.
Su casa en Perris era un autentica prisión, donde algunos de los hijos de la pareja, que tienen entre 2 y 29 años, estaban encadenados a los muebles en habitaciones llenas de orina, según las autoridades. Todos los hermanos fueron admitidos en hospitales para recibir tratamiento por desnutrición severa y se someterán a un diagnostico psicológico una vez que se hayan recuperado físicamente.
Betty Turpin, la madre de 81 años de Dacid Turpin afirma que la familia de su hijo era como “cualquier familia común” y que “tenían tan buenas relaciones”. Sin embargo, una hermana de Louise Anna Turpin, quien convivió con la familia hace años, ha contado su experiencia en esa casa de los horrores. La mujer admitió que siempre habían tenido un “comportamiento extraño” y que cuando vivió con ellos, el marido entraba en el baño mientras ella se duchaba y la miraba como si fuera una broma.
Siempre habían tenido un comportamiento extraño, distante, sólo hablaban por teléfono y nunca querían que fuera a visitarlos. No se les permitía [a los hijos] mirar televisión. No se les permitía hablar por teléfono, tener amigos, cosas así. Cosas normales que hacen los niños", recalcó.
La señora Turpin admitió que su hijo le dijo que había tenido tantos hijos porque Dios le dijo que lo hiciera. “Siento que fueron cristianos modelo", señaló a Southern California News Group.




