Sorpresa en Buenos Aires por el firme apoyo de Barack Obama a Mauricio Macri y la larga cumbre que celebraron a solas, una conversación de dos horas en la Casa Rosada. Si Francisco fue adusto en sus gestos con el presidente de Argentina, Barack Obama cuidó todos los detalles para subrayar el arranque de la presidencia de Mauricio Macri (ver en Hechos de Hoy, Barack Obama fija ante Mauricio Macri la prioridad de derrotar a ISIS).
Para una visita excepcional, un broche de oro espectacular en el Centro Cultural Kirchner, en la gala en honor del presidente de los Estados Unidos y la primera dama. Mauricio Macri había pedido a Mora Godoy y José Lugones una brillante presentación de un tango que dejara huella. A la vez les pidió discreción para la sorpresa de la cena de gala.
Lo mejor llegó después. Mora Godoy y José Luganes bailaron La Cumparsita. Recibieron una ovación cerrada para un tango bailado con pasión. Fue entonces cuando Mora rompió el protocolo y sacó a bailar a Barack Obama. Su pareja, José Luganes, hizo lo mismo con Michelle. El presidente superó todas las expectativas.
Fue una cena de detalles en el Salón de los Escudos a la luz de las velas y con mesas adornadas con centros de rosas blancas. Michelle Obama llevaba un vestido en tonos beige con adornos en plateado y el pelo recogido. Juliana Awada, también con el cabello recogido, escogió un modelo en color gris claro.
El primer brindis corrió a cargo de Mauricio Macri, quien señaló que los argentinos están "fascinados" con Michelle Obama. Barack Obama le respondió también de forma singular. Dijo que tanto él como Mauricio Macri tratan de "vivir a la altura del ejemplo de un argentino singular", el papa Francisco.
En las anécdotas y sorpresas de la noche estuvo Valentina, la hija mayor de Juliana Awada, de su anterior matrimonio con el conde belga Bruno Barbier. Valentina, de 13 años, se acercó a la mesa presidencial, donde, en presencia de su madre, departió unos minutos con Barack Obama. Valentina Barbier tuvo el gesto de despedirse de los integrantes de la mesa presidencial con un beso espontáneo. Culminó una noche mágica de una visita que abre un marco muy sólido, y totalmente novedoso, entre Argentina y Estados Unidos.




