Nuevas alertas por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la necesidad de cambiar la forma de "producir, prescribir y usar" los antibióticos ante la "grave amenaza" para la salud pública que están generando las resistencias bacterianas que hacen que algunos medicamentos solo funcionan en la mitad de los casos.
Así de tajante se ha mostrado el subdirector general de este organismo de Naciones Unidas, Keji Fukuda, con motivo de la presentación del primer informe mundial que realiza la OMS sobre la resistencia a los antimicrobianos y en particular a los antibióticos, que muestra como esta amenaza deja de ser una previsión de futuro y ya es una realidad.
"Puede afectar a cualquier persona de cualquier edad en cualquier país", explica el informe y recuerda que “estas resistencias se producen cuando la bacteria sufre cambios que hacen que los fármacos habitualmente utilizados para combatirla dejen de funcionar”.
Esta resistencia está afectando a muchos agentes infecciosos distintos pero se centra en los antibióticos de siete bacterias responsables de infecciones comunes graves, como la septicemia, la diarrea, la neumonía, las infecciones urinarias o la gonorrea. Asimismo, destacan las que afectan a los antibióticos carbapenémicos, último recurso terapéutico para las infecciones potencialmente mortales por Klebsiella pneumoniae.
Asimismo, también se extiende a la resistencia de las fluoroquinolonas, una de las clases de fármacos antibacterianos más utilizadas en el tratamiento de las infecciones urinarias por E. coli. En ambos casos, asegura la OMS, hay países de muchas partes del mundo donde estos tratamientos son ineficaces en más de la mitad de los pacientes.
Los datos por países no dejan de ser alarmantes, sobre todo en Europa que existe una amplia resistencia del K. pneumoniae a las cefalosporinas de tercera generación y, en algunos entornos, hasta un 60% de las infecciones por Staphylococcus aureus son resistentes a la meticilina, lo que significa que el tratamiento con los antibióticos habituales no funciona.
En América también es "elevada y generalizada" la resistencia del K. pneumoniae y del E. coli a las cefalosporinas de tercera generación y a las fluoroquinolonas, dos clases importantes y muy utilizadas de antibacterianos. El problema de esta resistencia, denuncia la OMS, es que prolonga la duración de las enfermedades y aumenta el riesgo de muerte.




