Partido vibrante y muchísimas dificultades de Carlitos para pasar a la siguiente ronda. Albert Ramos se lo puso casi imposible. Pero Carlos Alcaraz se aferró como pudo a Roland Garros y ganó finalmente en cinco sets y más de cuatro horas y media a su compatriota Albert Ramos. Llegó incluso a salvar una bola de partido en el cuarto set. Alegría también para Bernabé Zapata que avanzó mientras que se tuvo que despedir Jaume Munar, pese a ir 2-0 ante Diego Schwartzman.
Lo cierto es que Ramos logró que Alcaraz se viera al borde del abismo y, aunque no cayó (6-1, 6-7(9), 5-7, 7-2(6), 6-4), caminó por ese filo hasta que selló su triunfo ante un superlativo compatriota. Carlitos, uno de los favoritos para levantar la Copa de los Mosqueteros por una trayectoria espectacular, empezó como un tiro en el primer set pero la película cambió por completo con dos mangas para Ramos.
Con dos derrotas en su carrera ante Alcaraz pero bastante reñidas, jugó un tenis perfecto, metido en la pista, haciendo correr a la bola y aprovechando sus opciones de break. En ese apartado, 8 de 31 aprovechó solo el joven tenista de 19 años, muy por debajo de su eficacia habitual o su agresividad al resto, obligado a la supervivencia.
Alcaraz, cuatro veces campeón en 2022, comenzó muy dominador sobre la pista Simonne-Mathieu, fuera de ella Ramos, una imagen que iba a cambiar y mucho después del 6-1 en 25 minutos. Ramos optó por intercambios más largos y creció en confianza y solidez, mucho más incómodo el murciano, que cedió la segunda manga en el tie-break.
Con 12 presencias en París y cuatro títulos en tierra, Albert enseñó su buen tenis, con la condición de zurdo añadiendo dificultad a su rival. Le buscó Ramos al revés y Alcaraz se vio sin respuesta, sin un buen servicio tampoco con el que evitar la derrota parcial también en el tercero. Albert se lo creyó, muy valiente y cómodo gracias a su derecha efectiva.
Aún muy metido en pista, Ramos fue mejor también en el cuarto set, con la iniciativa, leyendo bien las dejadas de su rival y sin permitir la reacción de un Alcaraz contrariado por no ver respuesta. El reciente campeón en Madrid, cedió su saque en el octavo juego y, a continuación, Ramos tuvo la bola de partido que recordará mucho tiempo, que mandó a la red por una décima de más que tardó en colocarse para pegar con su derecha.
El partido cambió sin duda, no de arriba a abajo porque Ramos no se rindió y salvó de hecho tres bolas de set, pero para Alcaraz fue un borrón y cuenta nueva. El número seis del mundo forzó la quinta manga con mucho pico y pala, el que necesitó para llevarse casi cinco horas de partido. Pese al palo, Ramos comenzó rompiendo y aún rompería una segunda vez cuando Alcaraz ponía la directa.
No podía ser de otra manera que sufriendo, el murciano, de 19 años, levantó ese 0-3 y el catalán terminó desquiciado por las salvadas de su rival. Alcaraz levantó a la grada y hundió a su compatriota, mirando con alivio a su entrenador Juan Carlos Ferrero, sabiendo que cualquier día puede torcerse el sueño, pero pensando ya en Sebastian Korda o Richard Gasquet, su próximo compromiso, llamado a la gloria aunque juegue solo su segundo Roland Garros.
Una victoria y una derrota de españoles
Mientras, Zapata logró por primera vez avanzar a tercera ronda de un Grand Slam, después de doblegar (3-6, 6-2, 6-2, 6-3) al estadounidense Taylor Fritz, campeón del Masters 1000 ATP de Indian Wells. El valenciano se enfrentará ahora al también norteamericano John Isner, verdugo del francés Gregoire Barrere.
La jornada pudo ser redonda, y así pintaba con Munar dominando a Schwartzman tras dos sets. Sin embargo, como hace dos años ante Stefanos Tsitsipas, al balear se le escapó la jugosa renta, sufriendo los fantasmas de esa derrota parecida, en un abrir y cerrar de ojos. El argentino fue con todo a por la remontada y se medirá ahora con el búlgaro Grigor Dimitrov.





