Son las dos caras del pensamiento político de Barack Obama, su visión en su política exterior desde que llegó a la Casa Blanca, y parte fundamental también de su legado.
Es el presidente de Estados Unidos -asunto destacado por Hechos de Hoy- que ha buscado una más estrecha cooperación y entendimiento con la República Popular China, y a la vez respuestas en la cuenca del Pacífico para desarrollo, bienestar y gobernanza político-económico-comercial (léase como una respuesta a Pekín).
Al celebrar el cierre formal del Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP), expresó desde la Casa Blanca su dimensión.
"Cuando más del 95 por ciento de nuestros clientes potenciales viven fuera de nuestras fronteras, no podemos dejar que países como China dicten las reglas de la economía global", señaló el presidente.
"Debemos escribir nosotros esas reglas, abrir mercados a los productos estadounidenses mientras establecemos estándares altos para proteger a nuestros trabajadores y preservar el medio ambiente. Eso es lo que hace el acuerdo al que se ha llegado en Atlanta", enfatizó Barack Obama.
El Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP) abarca el 40 por ciento de la economía mundial. Junto a Estados Unidos, forman parte del TTP Canadá, México, Chile, Perú, Japón, Australia, Brunei, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam.
Han sido seis años de negociaciones. En su visión global, el TTP tiene una amplia dimensión:
1. Elimina impuestos de importación incluyendo las tarifas a los productos agrícolas y a los automóviles.
2. Acaba con barreras al comercio internacional.
3. Establece reglas claras sobre la propiedad intelectual.
4. Abre Vietnam a Internet.
5. Fija controles a los abusos medioambientales.




