El pleno del Parlamento de Navarra aprobó las conclusiones de la comisión de investigación con el respaldo de los grupos de la oposición y el voto en contra de UPN y PPN. Pese a que PSN, Bildu, Aralar-NaBai, Izquierda-Ezkerra y Geroa Bai acordaron que se deben tomar "las medidas pertinentes" para un adelanto electoral, no se ejecutarán porque el PSN decidió previamente que no presentaría una moción de censura en Navarra.
Sobre este nuevo episodio de tensiones políticas en Pamplona, que ha sido grave como destacó Hechos de Hoy, la presidenta de Navarra, Yolanda Barcina, dijo que la consejera de Economía, Lourdes Goicoechea, le expresó su voluntad de seguir trabajando con la misma dedicación.
Yolanda Barcina consideró cerrada esta nueva crisis que, en su opinión, ha puesto en cuestión el buen nombre de Navarra, de la Hacienda, y la honorabilidad de una persona. Ratificó una vez más que hoy por hoy no hay posibilidad de mayorías absolutas en esta comunidad por lo que la política de pactos es una exigencia.
Para Yolanda Barcina, de UPN (Unión del Pueblo Navarro), presidenta de Navarra desde 2011, es un nuevo revés pero no definitivo en una travesía política de dificultades con más de diez leyes aprobadas contra su criterio. El PSN (Partido Socialista de Navarra) intentó lo que se presumía como la definitiva operación de acoso y derribo un año antes del final de la legislatura. Con una líder diferente hubiera podido lograr su propósito. La respuesta de Yolanda Barcina fue la de retar a los 27 parlamentarios de la oposición con presentar una moción de censura.
La crisis se cierra con un paso en falso de Roberto Jiménez, el líder del socialismo navarro, ahora en precario. Creyó que la investigación sobre irregularidades denunciadas por Idoia Nieves, que implicaban a la consejera de Economía, Lourdes Goicoechea, se convertirían en la tumba política de Yolanda Barcina. Erró.
La presidenta de Navarra vuelve a su soledad política, aunque no por deseo de ella. La fragmentación política, a derecha e izquierda, impiden en Navarra un giro como en Galicia. Navarra, en ese sentido, está más cerca del País Vasco o Cataluña. Con una enorme dificultad para establecer mayorías absolutas, que pueden producirse, pero son cada vez más complejas.
Tendrán que celebrarse las elecciones al Parlamento Europeo, finalizar el proceso de debate interno que afronta Alfredo Pérez Rubalcaba, y establecerse un nuevo clima de diálogo al más alto nivel entre PP (Partido Popular) y PSOE (Partido Socialista Obrero Español). Sólo con el final de guerra de jefes en el centro derecha en Navarra, y una gran coalición bipartidista, de corte alemán, podría abirse un escenario de final de luchas cainitas. Si esta crisis muestra la soledad de Yolanda Barcina por igual debilitó a su enemigo número uno, Roberto Jiménez. El único que acertó al final fue Alfredo Pérez Rubalcaba. Entrar en el pantano navarro hubiera sido con creces su mayor error.







