"Athener Zyniker" (el cínico de Atenas), el análisis del Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) que refleja la valoración del papapel desempeñado por Yanis Varoufakis. El ministro de Finanzas del gobierno de Alexis Tsipras acabó por exasperar el presidente del Eurogrupo.
Jeroen Dijsselbloem convocó una segunda reunión este sábado sin contar con él. Fue también la respuesta al órdago de Alexis Tsipras. El Eurogrupo trabaja ya en el llamado Plan B, las consecuencias de un posible impago soberano de Grecia.
Se trata de abordar abiertamente la hipótesis de Grexit y el peligro del potencial colapso del sistema financiero del Eurogrupo. El escenario que se contempla -se señaló a Hechos de Hoy– no es la salida inmediata de Grecia del euro sino a corto o medio plazo aunque la situación se mantiene muy abierta.
El actual programa de rescate acaba este martes 30 de junio. Puede suceder una fuga de capitales a partir del lunes y un impago soberano en julio y agosto. El impago puede producirse el martes 30 (vencen 1.500 millones de euros con el FMI; el 20 de julio (3.500 millones de euros al BCE); y el 20 de agosto (3.200 millones de euros también al BCE).
Las explicaciones de Yanis Varoufakis
Por su parte Yanis Varufakis mantuvo que el gobierno de Alexis Tsipras aplicará las propuestas realizadas si vence el sí en el referedum anunciado para el domingo 5 de julio.
"Nuestro Gobierno se ha comprometido a aplicar el veredicto del pueblo griego. Si el pueblo griego quiere que firmemos, lo haremos, incluso si eso significa un cambio de gobierno", dijo Yanis Varufakis.
Insistió en que "el pueblo griego será el soberano", de modo. "Si nos dicen que firmemos, firmaremos, cueste lo que cueste", afirmó. Aseguró que la pregunta que se planteará en la consulta es si "quieren que el gobierno firme el acuerdo o no". Afirmó también que Alexis Tsipras cambiaría de opinión y recomendaría votar sí en el caso de que la propuesta se mejorase en los próximos días.
Criticó además con aspereza el rechazo del Eurogrupo a las peticiones de prorrogar el rescate por unos "pocos días, un par de semanas". Advirtió que supone "un fracaso permanente para la credibilidad del Eurogrupo".
Insistió además en su análisis particular. "Cualquiera que diga que este referéndum es sobre el euro, está imponiendo una interpretación chocante de una realidad clara como el agua: que no es sobre el euro, y que nunca podría ser sobre el euro", recalcó.
Sus palabras volvieron a causar rechazo en Bruselas. Tanto en el Eurogrupo como en la Comisión Europea que son dos pilares de la Unión Europea. El ambiente no es de fatalismo sino de exasperación.




