Wang Jianlin se convirtió este miércoles en uno de los protagonistas de la jornada deportiva. El empresario pasó a ser accionista del Atlético de Madrid al adquirir tal y como se preveía el 20% de las acciones del conjunto rojiblanco por un valor de 40 millones de euros. “Este acuerdo es magnífico para el Atlético de Madrid porque ese dinero va directamente a las arcas del club y nos va a dar más repercusión internacional”, congratuló Enrique Cerezo.
El magnate chino, conocido en España por varios negocios en la capital del país, es un ejemplo de los cambios vividos en China en los últimos 30 años. El empresario se alistó en el Ejército de adolescente y soñaba con ser general, pero su carrera militar no terminó como esperaba, algo que sí hicieron sus negocios, convirtiéndole en uno de los hombres más ricos del país.
Propietario desde 2014 del emblemático Edificio España madrileño, que adquirió al Banco de Santander por 265 millones de euros, y principal esperanza para poder resucitar el malogrado proyecto de casinos Eurovegas, Wang Jianlin ha convertido a la capital madrileña en uno de sus grandes trampolines para sus negocios.
Wang Jianlin, de 60 años, quiso de adolescente seguir los pasos de su padre, pero cambió el fusil por el ladrillo y se enriqueció en el sector inmobiliario, como muchos de los actuales millonarios del país. Wang Jianlin es el presidente de Dalian Wanda Group, gigante inmobiliario fundado en 1988 y que en China da nombre a una conocida cadena de karaokes, a otra de salas de cine, a grandes y lujosos centros comerciales o incluso, durante los años 90, al que entonces era el mejor equipo de fútbol chino, todo ello propiedad del magnate.
El millonario posee un patrimonio de más de 25.000 millones de dólares según cifras de finales del pasado año, lo que le colocaba en el puesto 101 de la lista de grandes fortunas del planeta. Además su empresa domina el sector del entretenimiento de 71 grandes ciudades del país.
La compra del Edificio España dio a conocer en este país a Wang Jianlin, pero su nombre empezó a sonar mucho fuera de China ya en 2013, cuando adquirió la operadora de cines estadounidense AMC Entertainment (con 5.000 pantallas en Norteamérica), lo que convirtió a su firma en la mayor del mundo en salas de cine.
También el séptimo arte es una de sus grandes pasiones ya que en 2013 inauguró en el puerto chino de Qingdao la Ciudad del Cine Oriental, un enorme complejo de estudios y hoteles que el millonario quiere convertir en una versión asiática de Hollywood. Fue en ese mismo año cuando declaró que tanto España como Bélgica eran mercados donde su empresa ya empezaba a examinar posibles proyectos, en sectores como el inmobiliario o el turístico.
Pero su primer coqueteo con España fue en el mundo del arte, cuando Wang Jianlin se convirtió en el primer ciudadano chino en poseer un cuadro del pintor español Pablo Picasso, que adquirió por 28 millones de dólares en una subasta en Nueva York, a finales de 2013. La fortuna de Wang, dicen los que le conocen, nació de su gran habilidad para regatear, de la rapidez con la que completa sus obras.




