Primer paso en firme en Ucrania para el alto el fuego y la pacificación del país. Petro Poroshenko, tras el deshielo comenzado en Normandía con Vladimir Putin, se calzó las botas para impulsar un plan de paz. La Unión Europea y Estados Unidos han respaldado esta iniciativa.
Sin embargo, la primera reacción en Moscú fue de rechazo y luego reticencias. Finalmente el Kremlin aceptó la iniciativa de Petro Poroshenko pero insistió en la importancia de que vaya acompañado desde el primer momento de conversaciones y negociaciones políticas en toda regla. Desde Moscú, Vladimir Putin hizo un llamamiento para "detener todas las actividades militares y sentarse a la mesa de negociaciones".
Poroshenko decidió un alto al fuego unilateral desde el viernes por la noche. Reconoció a la vez que su plan de paz incluye una amnistía para los separatistas prorrusos. Putin dijo sin embargo que sin una acción dirigida a iniciar las negociaciones, el plan "no es viable ni realista".
El plan de Poroshenko incluye inicialmente amnistía para los combatientes que depongan las armas. Se les permitirá abandonar el país si lo desean. Inmediatamente después habrá elecciones locales y parlamentarias y un programa de creación de empleos.
El rechazo y las reticencias de Putin estuvieron en considerar este plan como un ultimátum. En Kiev, según informaciones recogidas por Hechos de Hoy, se admite que no será fácil establecer un clima de confianza con los grupos que juraron lealtad a la autoproclamada República Popular de Donetsk.




