Más de 100 personas siguen desaparecidas tras un alud de tierra ocurrido el fin de semana y por el que oficialmente se han confirmado ocho muertes. Según las autoridades, el deslave se produjo por la saturación de agua de la tierra debido a las fuertes lluvias de las últimas semanas.
El pasado sábado un enorme alud de lodo engulló una zona rural del estado de Washington, en Snohomish. La avalancha de tierra, árboles, rocas y otros materiales, de por lo menos 41 metros de ancho y 1,6 kilómetros de largo, ha causado una auténtica tragedia.
Un equipo de geólogos sobrevoló la zona en helicóptero antes de que los servicios de emergencia y personal de rescate pudieran comenzar a buscar posibles supervivientes. Desde varios lugares cubiertos de escombros se escuchaban gritos y llegaban peticiones de socorro.
La búsqueda de las víctimas se retomó temprano el lunes después de que unas condiciones peligrosas obligaron a los equipos de rescate a suspender sus labores al caer la tarde el domingo. Algunos trabajadores, atrapados en el barro hasta las axilas, tuvieron que ser arrastrados por su seguridad. Hasta el momento, hay ocho fallecidos y decenas de casas arrasadas por el barro.
John Pennington, director del departamento de gestión de emergencias del condado de Snohomish, afirmó este lunes que es poco probable que aparezcan más supervivientes pero que espera que el número de desaparecidos disminuya considerablemente a medida de que las personas inicialmente señaladas como desaparecidas vayan contactando con sus seres queridos y las autoridades. En el condado de Snohomish ha sido declarado el estado de emergencia.




