No imaginaron lo españoles que tendrían que acudir este domingo 26 a las urnas en un momento crítico de la Unión Europea. Bajo la tormenta infernal desatada por el Brexit, la bofetada inesperada y la salida del Reino Unido del bloque.
Es momento de mayor seriedad no sólo para los votantes sino también para los políticos.
Ya no hay espacios para las sorpresas al haberse certificado en los comicios del 20 de diciembre de 2015 el final del bipartidismo como se conoció en la democracia y el asentamiento de cuatro fuerzas.
Atención a que estas elecciones no son la segunda vuelta de unos comicios presidenciales. Esta en juego la gobernabilidad de España. Porque unas terceras elecciones pondrían en peligro la restauración de la Monarquía y el modelo de estabilidad político y económico alumbrado en la democracia. La atención esta vez de la Unión Europea a la pugna entre Partido Popular (PP), Partido Socialista (PSOE), Podemos y Ciudadanos es máxima.
Ninguno de los cuatro líderes –Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera– pueden poner sus intereses personales por delante del objetivo prioritario de un Gobierno antes del 31 de julio. No puede haber espacio para nuevas estrategias ni personalismos: ni bromas ni egoísmos. Sólo puede abrirse en estos comicios la cultura del diálogo, el pacto, la convivencia, la responsabilidad y el bien común.
– Ver en Hechos de Hoy, Brexit y la frivolidad de Cameron, el mayor aviso a España antes de votar.




