Sorpresa positiva e importante en Consejo del Banco Central Europeo (BCE). Muy probablemente las reflexiones de Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), no han caído en saco roto. El riesgo de deflación es real, y exigía al menos un primer debate total.
Mario Draghi, presidente del BCE, reveló que esta vez hubo unanimidad en admitir que el IPC de marzo fue una sorpresa y una alarma. A la vez destacó el clima de consenso en el BCE para aplicar medidas no convencionales si hubiera de nuevo un IPC negativo. De nuevo, las convincentes palabras de Draghi, y su liderazgp, se han traducido de forma inmediata en una ola de confianza. En Madrid, el IBEX 35 reaccionó con sus máximos de 2011: Prima de riesgo 162, bono 10 años 3,22% y cierre en verde (+1,42%).
El BCE confirmó primero que los tipos de interés seguirán en el 0,25%. A continuación, Mario Draghi explicó los nuevos escenarios subrayando la unanimidad en el BCE para la introducción de medidas no convencionales. "La ejecutiva (del BCE) es unánime en su determinación de usar también medidas no convencionales que estén dentro de su mandato para enfrentarse a un periodo de tiempo con los precios demasiado bajos", declaró Draghi de forma solemne.
La inflación bajó en marzo a un mínimo de los últimos cinco años con un 0,5% frente al 0,8% de febrero. Dhaghi, y la plana mayor del BCE, están convencidos de que se debe a factores estacionales, por lo que se espera que volverá a subir en abril por la Semana Santa y su impacto al alza en el coste de algunos servicios. La importancia de lo sucedido se halla en el nuevo tono. En el mes de marzo no se habló de deflación. Esta vez en cambio, en la reunión de abril, se produjo un debate "intenso y enriquecedor" en palabras del propio Draghi. Ahora sí existe el convencimiento en el BCE de que una baja inflación puede convertirse en un riesgo inmediato para la Eurozona.
El modelo de reacción sería el de la Reserva Federal o la medicina de choque de Japón. También se abordaron otros escenarios. “Hemos hablado de imponer un tipo negativo a los depósitos, pero no por el efecto que pueda tener esta medida sobre la cotización del euro, si no por mantener la estabilidad de precios”, apuntó el presidente del BCE. El debate y sus palabras han mostrado a los mercados el nivel de cohesión en la Eurozona. No sólo se superó la galerna frente a los más escépticos. Existe una estrategia a corto, medio y largo plazo cuya ejecución administra Draghi con tacto pero a la vez firmeza y transparencia. Los mercados -subrayaron analistas a Hechos de Hoy– de nuevo le han concedido la máxima credibilidad.






