El sindicato UGT se financió con dinero negro de Caja Madrid. Así lo reconoció este jueves ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreuel sindicalista Rafael Eduardo Torres, exdirectivo de la entidad que se incorporó a la organización tras ser propuesto por UGT para sustituir al fallecido Félix Sánchez Acal y que gastó 82.300 euros con su Visa.
Torres, que formaba parte de la comisión de control de la caja, confesó que utilizó la tarjeta opaca en parte para pagar actividades del sindicato, como la impresión de octavillas, la compra de banderas o el pago de comidas. Asimismo, relató que pagaba con la Visa las comidas en las que se reunía con empleados en diferentes puntos de España.
Algunas de esas comidas eran “realmente caras” por el número elevado de comensales, según informó. En su opinión, el sindicato se quedaba con el dinero que él cobraba para dietas, razón por la que usaba la Visa B que le proporcionó la caja para sufragar esas actividades. UGT no solo conocía esta situación, sino que esta forma de gestión estaba controlada por el sindicato y avalada por la comisión ejecutiva confederal.
Su declaración concuerda con el desglose de gastos incorporado a la causa, donde constan múltiples cargos en restaurantes, billetes de tren, hoteles y material de papelería. En concreto, Torres gastó casi 30.000 euros en la imprenta Serviprint, a donde acudía con asiduidad. En este sentido, explicó que el 18 de enero de 2003 pagó allí, por ejemplo 500 euros en una visita que realizó pasadas las 8 de la mañana.
El 29 de marzo del mismo año realizó un pagó de 1.151,78 euros por la misma razón. Asimismo, otro de los cargos que destaca en su listado son los más de once pagos realizados en el hotel Sancho, situado en el Paseo de las Delicias de Madrid, donde gastó unos 11.500 euros.
El sindicalista, que defendió que la Visa debía destinarse para “gastos de representación”, también gastó en cuestiones propias del ejercicio de su cargo en la caja, como trajes o un teléfono. El directivo formó parte de la entidad durante el mandato del expresidente Miguel Blesa.
Su declaración da por cierta también la que realizó otro sindicalista de UGT que formó parte de la caja, Miguel Ángel Abejón, vocal de la comisión de control de Caja Madrid, quien gastó 109.300 con su Visa opaca, y defendió que los plásticos eran de libre disposición, según le indicaron los responsables de la entidad.
Entre los interrogados este jueves también estuvieron algunos representantes de la Comunidad de Madrid en la comisión de control de la caja, como Cándido Cerón o Fernando Serrano, quienes alegaron que a Visa formaba parte de un “paquete retributivo” que podían utilizar con total libertad. Serrano, además, comentó que “a gente hablaba con total naturalidad de las tarjetas opacas”.




