Llegó la hora de la verdad para la Eurozona y la Unión Europea en cruciales debates el sábado y el domingo, y la madrugada de este lunes.
El Eurogrupo, con una posición muy fuerte de Finlandia contra Grecia, marcó la pauta. Exigió a Grecia sus activos como aval para un tercer rescate. Desarmó los argumentos de Alexis Tsipras con la advertencia de la suspensión de Grecia en la Zona euro por un periodo de cinco años, se negó a una quita de la deuda, y propuso que un fondo de Luxemburgo supervise hasta 50.000 millones en bienes de Grecia (ver en Hechos de Hoy, El Eurogrupo planteó a Grecia aprobar las leyes antes del tercer rescate).
Alexis Tsipras, ante este nuevo escenario de presión, insistió en desvoncular al Fondo Monetario Internacional (FMI), y Christine Lagarde, del tercer rescate. Pero su credibilidad y fortaleza política quedó erosionada. El primer ministro lo pudo comprobar en reacciones de frialdad y seriedad extrema. Su nuevo ministro de Finanzas lo sufrió en el Eurogrupo.
Los líderes de la Eurozona insistieron a Alexis Tsipras que deberá aprobar lo que se calificó como requisitos mínimos, antes del miércoles 15, para que el Eurogrupo abre formalmente la negociación para un tercer rescate. El primer ministro reconoció la situación extrema creada por el corralito y la urgencia de que el Banco Central Europeo (BCE) aumente las líneas de liquidez de emergencia.
Hay muchas cuestiones abiertas pero quedó claro que los líderes de la Eurozona han situado la cuestión griega en sus límites extremos y en la hora de la verdad. Si AlexisTsipras quiso doblar el brazo a la Unión Europea, u jugar la carta de Rusia, o incluso de la República Popular China, se equivocó. No quebró la unidad en la Eurozona, suscitó irritación y división, y debilitó su margen de maniobra. Si muchas cuestiones están en el alambre, también se incluye su liderazgo, ahora en precario.
Habrá que ver el desenlace total de esta tensa madrugada en Bruselas, la reacción en Japón y de los mercados asiáticos, y la evolución de las Bolsas en Europa este lunes así como la apertura de Wall Street. Barack Obama no desea una nueva crisis en la Eurozona pero tampoco un conflicto geopolítico después del sufrido en Ucrania.




