Punto y final a los cara a cara de los dos candidatos a las elecciones del próximo 8 de noviembre. Este último en Las Vegas, fue uno de los más completos y con mayor contenido, respecto a los otros dos, especialmente el segundo.
El Tribunal Supremo, el aborto, política exterior, economía, el muro en México… fueron algunos de los temas que eligieron los candidatos que mostraron una vez más sus diferencias.
La novedad de la noche fue Chris Wallace, de la cadena Fox, que se convirtió en el moderador. Sus preguntas incisivas a ambos candidatos hicieron posible que por primera vez en los debates presidenciales se hable de política. Eso sí, la gran incógnita de la noche fue si Trump aceptará o no los resultados finales de las votaciones.
La noche arrancó sin el ya consecuente saludo entre los candidatos. Clinton, vestida de blanco y Trump con traje y corbata roja, fueron al grano desde el primer momento centrándose en los temas más sustanciales de su país.
Clinton defendió su postura a favor del matrimonio igualitario y el derecho al aborto, vistos con desdén en el mundo conservador. Trump defendió su postura pro-vida y señaló que si llega a ser presidente designará magistrados conservadores.
El contraste de posturas continuó en el tema migratorio, inyectado desde el inicio en la campaña especialmente por Trump que propone construir un muro en la frontera con México y deportar a los 11 millones que viven clandestinamente en Estados Unidos.
"Estamos recibiendo las drogas, y ellos el dinero. Necesitamos fronteras más fuertes", dijo el empresario. "Tenemos algunos hombres malos y vamos a sacarlos", señaló.
Clinton, que defiende el intento del presidente Barack Obama por pasar una reforma migratoria, defendió la regularización de indocumentados. "Así los empleadores no pueden explotarlos y reducir los salarios de los estadounidenses. Y Donald sabe mucho de eso", aseguró.
El magnate de 70 años también respaldó la Segunda Enmienda de la Constitución, que protege el derecho a poseer armas, y que a su juicio "está bajo asedio". Por su parte, Clinton dijo que eso "no está en conflicto con una regulación de sentido común" para controlar su acceso, acusando a Trump de estar en el bolsillo del lobby armamentista.
La Fundación y los correos de Clinton; las mujeres y la declaración de la renta del candidato republicano volvieron a planear durante los 90 minutos y se convirtieron en blanco de los candidatos para acusarse. En esta ocasión, Clinton acusó a Trump de ser la marioneta de Putin. Mientras que Donald destacó que la exsecretaria lleva 30 años en política, sin hacer nada.
En la recta final del debate, el candidato republicano afirmó que decidirá "en su momento" si acepta el resultado de los comicios. "Voy a mantener el suspense", respondió al ser preguntado por el moderador sobre si dará por bueno lo que determinen las urnas. El magnate neoyorquino afirmó que hay "millones de personas registradas para votar que no deberían estarlo", alimentando sus denuncias de que los comicios están amañados en favor de Clinton.
El republicano también acusó a la candidata demócrata de estar detrás de las acusaciones de abuso sexual que han hecho contra él varias mujeres en las últimas semanas. Se trata "de historias falsas y ya desacreditadas", dijo. "Es la única manera. Esas historias son totalmente falsas, ni siquiera le pedí perdón a mi mujer porque no hice nada, no las conozco, quieren fama o fue su campaña (la de Clinton) la que lo hizo", concluyó.




