El Tribunal Supremo vuelve a rectificar y anunció que estudiará si aplica la sentencia que imponía a los bancos, y no al cliente como se venía haciendo, abonar el impuesto sobre actos jurídicos documentados en las escrituras públicas de hipotecas, por lo que ha acordado paralizar con carácter urgente todos los recursos planteados al respecto.
Así, hizo público un comunicado este viernes en el que explica que avocará a un pleno compuesto por 31 magistrados el primer caso que les llegue relativo al sujeto pasivo -a quien corresponde pagar- dicho impuesto de registro de las hipotecas.
Lo hizo, según explicó en una nota el presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del alto tribunal, Luis María Díez-Picazo, por tratarse la decisión de un "giro radical" en la jurisprudencia y habida cuenta de "su enorme repercusión económica y social".
Por todo ello el presidente de la Sala acordó con carácter urgente dejar sin efecto todos los señalamientos sobre recursos de casación pendientes en relación a este impuesto y avocar al Pleno de la Sala su conocimiento, para que sea el Pleno el que avale o no “si dicho giro jurisprudencial debe ser o no confirmado”.
La noticia no tardó en trasladarse a los mercados bursátiles, donde prácticamente todas las entidades bancarias han dado la vuelta a los malos resultados de este jueves.
Así, Bankia, que registraba pérdidas del 3%, lidera ahora las ganancias con subidas del 2%. Por su parte, el IBEX 35, gracias al rebote del sector bancario, suma un 0,4% hasta los 8.930 puntos.
En su reciente sentencia, los magistrados de la sala de lo Contencioso-Administrativo acordaban atribuir el pago del gravamen a los bancos y no al cliente, ya que son los interesados en disponer de la acción ejecutiva y privilegiada que deriva de la hipoteca.
Así, modifica su jurisprudencia anterior, según la cual era el usuario o consumidor quien debía hacer frente a este impuesto, que para una hipoteca media de 150.000 euros conllevaría un importe próximo a 1.500 euros. Sin embargo, el cambio no dispuso de la unanimidad de la sala al contar con el voto particular del magistrado Dimitry Berberoff.




