Hace un mes, en Australia, una mujer murió tras ser atacada por un tiburón al suroeste del país. Se trataba de la segunda víctima en tan sólo seis días. La mujer, de 60 años, se encontraba buceando cuando el animal de más de 5 metros la atacó hasta acabar con su vida. Días antes, murió un surfista, de 29 años, tras ser mordido por otro tiburón en la mismas aguas.
Australia ha decidido hacer frente a los ataques debido a que está a punto de comenzar su temporada turística. Solo en la costa de Nueva Gales del Sur, de más de 2.000 kilómetros, 13 bañistas y surfistas han sufrido ataques de los escualos en 2015, frente a sólo tres en 2014.
Para el primer ministro australiano, Mike Baird, se trata "de un aumento sin precedentes". Su gobierno convocó un encuentro internacional con expertos en ciencia y tecnología para crear algunos sistemas que detecten a tiempo la llegada de los animales a la costa.
Entre las tecnologías que se estudian emplear se propone instalar barreras eléctricas subterráneas que se alimentarían por energía de las olas y dispositivos que llevarían puestos los bañistas y surfistas.
La empresa Shark Shield diseñó un aparato con el mismo nombre ("escudo contra tiburones") que debe fijarse en el tobillo y que emite un campo eléctrico que interactúa con unas ampollas gelatinosas en los hocicos de los tiburones para provocarles espasmos.
El dispositivo fue probado por la Universidad de Australia Occidental, que confirma sus efectos (hasta un 90% de éxito, aseguran) a la espera de conocer con más detalle qué efectos tiene en algunas especies de tiburones.
Otra de las posibles soluciones sería crear una barrera de nilón rígida capaz de resistir la fuerza de las corrientes marinas. Algunos expertos las prefieren a las redes de malla fina, que son dañinas para los corales del fondo marino.
Otros investigadores han propuesto trajes de baño para surfistas que los tiburones, ciegos al color, confundirían con el fondo marino. En el encuentro también se ha debatido sobre las tecnologías de detección de tiburones como el sistema Clever Buoy (baliza inteligente), que envía señales a un satélite indicando la proximidad del animal a la costa.
– Ver en Hechos de Hoy: Cómo disminuir el impacto de los ciberataques




