Al más puro estilo Huckleberry Finn, llega a los cines Trash: Ladrones de esperanza. En ella la pobreza, la hambruna y la situación de desigualdad se reflejan en esta película de Stephen Daldry, donde se ven cómo unos simples niños son capaces de luchar contra un sistema corrupto.
Ambientada en un suburbio brasileño, en el que tres adolescentes –Raphael, Gordo y Rat- sobreviven gracias a que escarban cada día en un gran basurero, donde tienen la esperanza de encontrar algunos residuos que les sean útiles. Un día descubren una bolsa de cuero, donde hay dentro una billetera con dinero, una tarjeta de identificación, un mapa y un misterioso mensaje cifrado.
Un policía ofrece a los chicos una recompensa por la bolsa, pero los tres niños deciden quedarse con ella, decisión que provocará la huida constante de Raphael, Gordo y Rat en una trama en la que saldrá a relucir la corrupción del gobierno. Producción anglo brasileña que cuenta en su reparto con Martin Sheen y Rooney Mara, que interpretan a un sacerdote y a una trabajadora de una ONG.
El antagonismo entre los dos mundos es constante. Se muestra la humildad de un Tercer Mundo en el que, a pesar de los inconvenientes y problemas que les está acarreando, deciden descubrir el mensaje de la cartera “porque es lo correcto”; en contraposición de un Primer Mundo que ejerce todo tipo de presiones para ser los primeros en tener todas las respuestas, sin importarle por encima de cuántos tengan que pasar.
Otro de los estrenos llega de Reino Unido: The Zero Theorem. Qohen Leth es un excéntrico genio de los ordenadores que vive en un mundo corporativo controlado por una oscura figura llamada Dirección. Recluido en el interior de una capilla en ruinas, Qohen trabaja en la solución a un extraño teorema, un proyecto que podría descubrir la verdad sobre su alma y el significado de la existencia.
Christoph Waltz, Matt Damon, Tilda Swinton, Mélanie Thierry, David Thewlis, Ben Whishaw, Peter Stormare y Sanjeev Bhaskar son los protagonistas de esta película. En The Zero Theorem hay momentos, ambientes, personajes y temas vistos en otros films del ex-Monty Python tan célebres como Brazil o 12 Monos, películas que, a su modo, son las aportaciones de Gilliam al género de ciencia-ficción.
Para los más jóvenes (y los adultos enganchados)y bajo la dirección de Simon J. Smith, Los pingüinos de Madagascar. Tras el éxito alcanzado en televisión, los personajes más queridos, los pingüinos de la película Madagascar, dan el salto a la gran pantalla protagonizando su propia película animada: el spin-off de Los pingüinos de Madagascar.
Los alocados pingüinos presentados como agentes secretos, se convirtieron en unos de los personajes más queridos de la franquicia y fueron adquiriendo poco a poco más protagonismo. Tras protagonizar un cortometraje navideño y una serie de televisión, en la gran pantalla con ganas de seguir arrancando carcajadas entre el público. En esta aventura en solitario, los pingüinos tienen la difícil misión de acabar con el Dr. Dave, un pulpo que se hace pasar por científico y que pretende acabar con la adorabilidad de todos los pingüinos del mundo.
Alice es una guapa y joven soltera farmacéutica que siente una insólita fascinación por Woody Allen. A pesar de que su soltería es un tema que no le preocupa en absoluto, su entorno familiar vive obsesionado por encontrarle pareja a toda costa, aunque en realidad ella desea a la de su hermana.
Como en los grandes amores, Victor aparecerá en la vida de Alice sin previo aviso, al acudir para instalar una alarma de seguridad en la farmacia que ha heredado de su padre. Victor lo verá claro al instante y luchará por estar a su lado, aunque Alice necesitará un poco más de tiempo y de los imaginarios consejos de Woody Allen para aceptar lo que ella se niega repetidamente: el amor ha llamado a su puerta.
Es la historia de Paris-Manhattan, una cinta de Sophie Lellouche que cuenta con el protagonismo de Alice Taglioni, Patrick Bruel, Woody Allen, Marine Delterme, Louis-Do de Lencquesaing, Michel Aumont, Marie-Christine Adam, Yannick Soulier, Margaux Châtelier, Arsène Mosca y Gladys Cohen. Comedia romántica sin complicaciones, hecha para cumplir un claro objetivo dentro de un género en decadencia, hacer pasar un buen rato mediante el uso de tópicos amorosos y situaciones de enredo.
Pat Healy, Ethan Embry, Sara Paxton, David Koechner, Amanda Fuller y Brighton Sharbino son los protagonistas de Cheap Thrills. Un padre de familia a quien nada más salir de casa ve que tiene un aviso de desahucio y pone de antemano que estamos ante una familia que no pasa por una buena situación económica La cosa se agrava cuando para colmo es despedido de su trabajo.
Tal frustración y hundimiento lleva a nuestro protagonista, Craig, a tomarse una copa para asimilar lo ocurrido, siendo entonces cuando se encuentra con Vince, antiguo amigo suyo de instituto. Mientras charlan sobre sus vidas tras no haberse visto en años, un extraño desconocido junto a su chica los invitará a realizar una serie de proposiciones a cambio de dinero. Cuanto más arriesgado y extraño sea lo que el desconocido pida, más dinero recibirán. Lo que comienza como un juego en un bar, irá in crescendo hasta escapar de su control e imaginación.
Como último plato, Lecciones de amor. El extravagante profesor de inglés Jack Marcus lamenta la obsesión de sus estudiantes por las redes sociales y las buenas notas en lugar de dedicarse a disfrutar del poder de la palabra escrita. Jack, una estrella fugaz de la literatura, tan sólo ha publicado una obra y se ha dedicado a llenar su vida con la bebida en vez de con el lenguaje.
Encuentra su media naranja en Dina DelSanto, una pintora abstracta nueva en el campus, que una vez fue famosa por su arte. Desde el primer momento los dos coquetean, pero al mismo tiempo se repudian.
Entonces Jack idea un plan con el que conseguirá mantener la atención de Dina y a la vez la de sus estudiantes, declarar la guerra entre las palabras y las imágenes. Cuando Dina y sus estudiantes de arte aceptan el reto, la batalla da comienzo.
– Ver en Hechos de Hoy, El ataque criminal contra Mortadelo y Filemón, Rastros de sándalo de María Ripoll y Fuego.







