El ejercicio físico es algo realmente bueno para la salud. De hecho, cada vez es mayor el número de estudios que muestra que mantener una buena forma física protege frente al desarrollo de numerosas enfermedades como las cardiovasculares y diferentes tipos de cáncer.
Ahora como muestra un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Academia Sahlgrenska de la Universidad de Gotemburgo (Suecia), el tener una baja forma física se presenta, tras el tabaquismo, como el segundo factor de riesgo más importante para el desarrollo de una enfermedad cardiovascular y para la mortalidad en general.
"Los beneficios de mantenerse físicamente activos a lo largo de la vida son muy claros. De hecho, tener una baja capacidad física es un riesgo de mortalidad mayor que unas cifras elevadas de presión arterial o unos niveles elevados de colesterol", explicó Per Ladenvall, director de esta investigación.
"El VO2 máximo es una medida de la capacidad aeróbica, y cuanto mejor es el resultado, mejor es la forma física de la persona", indicó Per Ladenvall. Posteriormente, todos los participantes fueron sometidos a distintos exámenes físicos cada 10 años hasta el momento de su fallecimiento o hasta cumplir la edad de 100 años –en el año 2012.
"Nuestros hallazgos muestran que una baja capacidad aeróbica se asocia con una mayor tasa de mortalidad. Además, la asociación entre la capacidad de ejercicio y la mortalidad por cualquier causa tuvo un carácter gradual, con el mayor riesgo en el tercil con la menor capacidad aeróbica máxima. Tal es así que el efecto de la capacidad aeróbica sobre el riesgo de mortalidad es únicamente inferior al observado en el caso del tabaco", destacó.
"Hace mucho tiempo que iniciamos el camino para reducir el tabaquismo. El próximo reto que se nos plantea será mantenernos físicamente activos para, así, reducir el sedentarismo", concluyeron.
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