La Princesa Leonor inició este lunes el curso universitario en el Campus de Getafe de la Universidad Carlos III de Madrid, donde –al igual que ella- más de tres mil nuevos estudiantes comenzaron las clases.
Durante los próximos cuatro años, la Princesa de Asturias cursará el Grado de Ciencias Políticas. Este grado universitario incluye, entre otras, materias relacionadas con la Ciencia Política, las Humanidades, el Derecho, la Economía, la Sociología, la Historia y las Relaciones Internacionales.
El manejo de la sonrisa para implicarse como una más en el campus
La cercanía y naturalidad de la Princesa Leonor, en su primer día en la Universidad Carlos III, quedó patente en su desenvoltura para la incorporación. Llegó al centro algo antes de las nueve de la mañana, vestida con vaqueros anchos, blusa blanca, zapatillas deportivas y un gran bolso negro con tachuelas colgado del hombro. El pelo lo llevaba recogido en una favorecedora trenza. Los gestos mas reveladores de su saber estar estuvieron a la vista en las miradas, la expresión de sus ojos -ligeramente maquillados, la forma de caminar y los microgestos de complacencia en el frunce de la boca y risa abierta.
La princesa empezó sus estudios de Ciencias Políticas como una alumna más. Lució su mejor sonrisa y mostró en su mirada el deseo de ser acogida de manera normal y sin artificios. Informal, pero firme, ojos con brillo destellando emoción, sonrisa abierta, manos con gestos comedidos. Tanto a la llegada como a la salida, un poco pasadas las dos de la tarde, esperaban a la Princesa de nuevo los fotógrafos y medios de comunicación.
Caminar firme y natural
Leonor maneja los diferentes estilos de sonrisa con maestría. Comunica integración a las aulas con la expresión sincera del rostro. Llama la atención como camina firme y con naturalidad al ser recibida por las autoridades académicas, sin perder el reparto de su mirada a los alumnos que forman un pasillo a su lado.
Fue una entrada centrada en las personas y menos en los medios de comunicación. Aplausos y miradas complacientes de alumnos crearon un clima especial de acogida. Se observó el paso firme de Leonor y caminar al estilo desfile militar, en consonancia con el movimiento de torso y brazo izquierdo.
Los retos de Leonor en los Premios Princesa de Asturias
En octubre, la Princesa Leonor se enfrentará a nuevos retos en la edición 2026 de los Premios Princesa de Asturias. Tiene que demostrar de nuevo que sabe controlar su presencia personal y mediática ante la ciudadanía.
Tras las primeras ediciones de los premios que llevan su nombre, el pasado año, Leonor realizó un esfuerzo por expresarse con más firmeza pero todavía le queda afianzar su capacidad de manejar adecuadamente el lenguaje verbal y gestual.
Controlar la respiración
En los inicios de mensajes anteriores hay emoción en la voz al dirigirse al público y a los premiados. Comenzó con cierta fatiga por falta de aire al finalizar las frases, pero y ganó en firmeza a medida que avanzaba la alocución. En la expresión verbal es necesario mantener un control estricto de la respiración para que fluyan las palabras con facilidad. Cada vez su manejo y control de respiración está más controlado por la firmeza que le aporta la experiencia de hablar en público.
Miradas a modo de barrida
Destaca en general su interés por repartir la mirada entre los asistentes para implicarles en la ceremonia. Es buena táctica y estrategia de comunicación en público mirar a los asistentes, a modo de barrido general, para que sientan más suyas las palabras.
A medida que evolucionan las frases en sus mensajes pasados, Leonor va tomando más seguridad en sus discursos porque rompe estratégicamente la monotonía de la regularidad en la expresión. Es cuestión de ir ganando dominio en la expresión verbal según avanzan los minutos, para así poder hacer un cierre de discurso lo más brillante posible.
Destaca habitualmente en Leonor su dominio del espacio escénico y la capacidad de proyectar su voz. Sus retos este año son la convicción de sus mensajes y la capacidad de persuadir con la imagen y la palabra.
Julio García Gómez es analista de expresión verbal y gestual, experto en casas reales. Director de comunicación de la Fundación Economía y Salud y Fundación Casaverde. Licenciado en Ciencias de la Información. Universidad Complutense de Madrid. Formación internacional en NAB Atlanta (EEUU) y MIDEM de Cannes (Francia). Docente de habilidades de comunicación.





