A veces 24 horas se quedan cortas a la hora de hacer todo lo que se tiene pensado para el día. Entre esas horas, hay que dedicar un cierto tiempo a descansar y dormir. Sin embargo, muchos deciden dormir menos y así “aprovechar mejor el tiempo”, algo que no es bueno para la salud.
Los expertos dicen que las horas de sueño se establecen según la edad. Lo recomendable es que los niños duerman entre diez y 11 horas al día, los adolescentes nueve horas, los adultos ocho y personas mayores entre seis y siete horas. Estas horas se pueden complementar con siestas en el día que no pasen de 30 minutos.
“Tener un buen sueño es fundamental para enfermar menos en general”, aseguró Javier Albares, director de la Unidad de Investigación de la Clínica del Sueño Estivill, al diario El País.
Es por ello que el experto quiso dejar claro que alargar el día y acortar el descanso tiene sus consecuencias. Algunas de ellas son las enfermedades infecciosas ya que al dormir poco tiempo existe más riesgo de padecerlas ya que el sistema inmune se debilita.
También puede conllevar problemas cardiovasculares, ya que la tensión arterial disminuye mientras dormimos. En las personas en las que no baja por falta de sueño, aumentan las probabilidades de sufrir problemas cerebrovasculares.
Es posible que aumenten los resfriados ya que el sistema inmune está debilitado hay mayor riesgo de padecer con más frecuencia gripes. Aunque muchos son escépticos, el hecho de dormir poco también conlleva a engordar.
“Si dormimos poco o mal se produce en nuestro organismo un aumento de resistencia a la insulina y debido a esto una tendencia al aumento de peso. Además si vamos cortos de sueño tendemos a comer peor y alimentos que engordan más, sobretodo hidratos de carbono y azucares”, explicó el doctor Albares.
Es probable que también haya menor productivida. Restar horas de sueño al organismo hace que seamos menos productivos ya que el cansancio afecta la capacidad cognitiva, por lo tanto se presenta menor capacidad de evocar de memoria y establecer prioridades mientras la distracción aumenta.
El hecho de dormir pocas horas también lleva menos control de las emociones. Según un estudio de la Universidad de California en Berkeley y la Escuela Médica de Harvard, dormir menos nos vuelve irritables, provoca reacciones agresivas y actitudes conflictivas.
Además provoca un mayor envejecimiento ya que los expertos explican que dormir poco hace que nuestro organismo envejezca antes. Desde el punto de vista estético porque el sueño ejerce importantes funciones sobre la reparación y la hidratación de la piel. Pero también a un nivel cerebral, puesto que la falta de sueño, si se produce de manera crónica, produce un envejecimiento precoz de algunas funciones cerebrales.
Una de las consecuencias más graves de no dormir lo suficiente son los accidentes de tráfico, debido precisamente a conducir con sueño. Se estima que uno de cada seis accidentes de tráfico mortales en Estados Unidos, y uno de cada ocho en lo que se requiere hospitalización, tienen que ver con que los conductores padecían falta de sueño.
Otro de los problemas que conlleva es acortar la vida. Estar despiertos durante más tiempo que los demás puede producir la sensación de vivir más, pero paradójicamente lo que quizás estemos provocando es que vivamos menos, pues no dormir lo suficiente también puede acortar nuestra vida.
“Como resultado del incremento del riesgo de padecer algunas enfermedades que se han mencionado más arriba, las personas que duermen pocas horas tienen una esperanza de vida menor. Este hecho se ha demostrado en numerosos estudios epidemiológicos a lo largo de los últimos años”, concluye García Borreguero.
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