El día después de la Comvención del Partido Popular en Valladolid, que supuso el comienzo de la campaña electoral para los comicios europeo, lo importante no fue la respuesta de Alfredo Pérez Rubalcaba al ataque de Mariano Rajoy. La expectación estuvo por un parte en el programa Salvados, con el cara a cara entre Artur Mas y Felipe González, como recogió Hechos de Hoy, y, sobre todo, en la visita de Susana Díaz, presidenta de Andalucía, a Cataluña.
Un clima de expectación en la conferencia-almuerzo de Barcelona Tribuna en la que estuvieron, entre diferentes personalidades de primera fila de la vida política, social y económica de Cataluña, el presidente de La Caixa, Isidre Fainé, yJavier Godó, conde de Godó, editor del diario La Vanguardia. Susana Díaz insistió en lo que pidió recientemente Isidre Faine desde Washington, en el marco de la visita de de Mariano Rajoy. Susana Díaz abogó por un diálogo que lleve a un pacto o acuerdo que en su opinión tendría que concretarse en una reforma federal. Es decir, un gran acuerdo en el marco de una reforma de la Constitución con los siguientes ejes:
1.- Mejora de la financiación autonómica,
2.- El blindaje de las principales competencias de las comunidades autónomas.
3. La transformación del Senado en una cámara territorial.
4. Presencia activa de las comunidades autónomas en los foros europeos.
Susana Díaz instó a Mariano Rajoy y Artur Mas a negociar y dialogar; evitar el choque de trenes; y avanzar con decisión en la llamada reforma federal como la mejor solución. Insistió en que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, deben ponerse a trabajar, tener voluntad para ponerse en la piel del otro, asumir sus responsabilidades y buscar una solución de diálogo.
Susana Díaz, y fue relevante, responsabilizó igualmente a Mariano Rajoy y a Artur Mas, al Gobierno, y al Ejecutivo de Convergència i Unió, de la falta de impulsar un diálogo sincero y profundo y una salida al túnel de los reproches mutuos así como de alimentar el victimismo con mensajes de radicalidad que fracturan a la sociedad catalana. "Fomentar la identidad única y excluyente conduce a la división y el siguiente paso es el enfrentamiento", dijo Susana Díaz.
La presidenta de Andalucía no busca el poder en el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) pero poco a poco va limitando los espacios de Alfredo Pérez Rubalcaba. Su visita a Cataluña y sus mensajes de Barcelona fueron la mejor respuesta a los ataque de Mariano Rajoy a la oposición. Para ella lo verdaderamente inaceptable es la inacción del Gobierno en la crisis de Cataluña, la gran cuestión abierta en España que puede convertirse en explosiva tanto en el terreno político como económico.







