El exprimer ministro Taro Aso, de 72 años, fue nombrado ministro de Finanzas y de Servicios Financieros; y el veterano político Toshimitsu Motegi al frente de Comercio, dos puestos claves en el nuevo equipo de Shinzo Abe.
Motegi será también el encargado de desarrollar la nueva política energética japonesa tras el accidente en la central nuclear de Fukushima provocado por el tsunami de 2011. Además, la Cámara baja eligió al veterano legislador del PLD Bunmei Ibuki, de 74 años y que ha sido ministro de Finanzas, Educación o Trabajo, como su nuevo presidente.
El histórico Partido Liberal Demócrata (PLD), que gobernó Japón durante más de medio siglo de manera ininterrumpida, venció con claridad en las elecciones celebradas hace exactamente diez días y retoma el control de la cámara baja tras tres años de mandato del PD.
Las dos Cámaras de la Dieta (Parlamento) de Japón nombraron a Shinzo Abe, líder del Partido Liberal Demócrata (PLD), nuevo primer ministro, el séptimo en los últimos seis años, en sustitución de Yoshihiko Noda, del Partido Democrático (PD). La designación de Abe recibió 328 votos a favor de los 480 escaños que tiene la cámara baja nipona, en la que su formación goza de mayoría absoluta.
El nombramiento de Abe, de 58 años, recibido con los aplausos de su bancada, fue también refrendado por el Senado, aunque se trató de un mero trámite ya que en la Constitución japonesa prevalece el resultado de la cámara baja. Antes de la votación, el Gobierno del ya exprimer ministro Noda presentó su dimisión en pleno, tal y como estaba programado, para permitir a Abe, que ya fue primer ministro entre 2006 y 2007, ser ratificado como nuevo jefe de Gobierno nipón.
Shinzo Abe ganó los comicios -como destacó Hechos de Hoy– con una agresiva plataforma política que propone firmeza en las relaciones exteriores y flexibilidad en la economía. Considerado como un halcón en la escena diplomática, se convierte por segunda vez en jefe de gobierno de Japón, un país debilitado por años de crisis económica y el deterioro de sus relaciones con China.
Después de tres años en la oposición, el PLD recuperó el apoyo del electorado decepcionado por el Partido Demócrata de Japón (PDJ, centro-izquierda), que no cumplió casi ninguna de sus promesas ni logró mejorar los ánimos del país tras el terremoto, el tsunami y el accidente nuclear del 11 de marzo de 2011.
Abe, que ya fue primer ministro entre septiembre de 2006 y septiembre de 2007, defiende la necesidad de estimular la actividad económica del país, aunque tenga que endeudarse más, y de ser firme ante los chinos en el litigio territorial de las islas Senkaku, controladas por Tokio y reclamadas por Pekín.
Con la llegada al poder de Shinzo Abe, los inversores anticiparon una política monetaria más flexible. Así, por primera vez desde abril de 2011, el dólar se intercambiaba por encima de 85 yenes (85,30). El euro también subía ante la divisa nipona, a más de 112 yenes. Muchos operadores esperan que ahora el Banco de Japón aplique una política destinada a debilitar el yen, cuya fortaleza excepcional ha perjudicado en estos últimos años la competitividad de las exportaciones.




