El decreto de interinos, el llamado Icetazo, mostró de forma pedagógica y descarnada como esta legislatura se arrastra en manos del partido secesionista de Esquerra Republicana (ERC) y de la extrema izquierda de Unidas Podemos.
Pocos episodios como este mostraron la muerte política de lo que fue en su día el PSOE de Felipe González y es hoy una agrupación liderada por quien con acierto Jesús Cacho calificó como "un aventurero sin escrúpulos".
El Gobierno socialcomunista (PSOE y Podemos) salvó el decreto de los interinos con negociaciones frenéticas minutos antes de que se celebrara el debate en el Congreso.
El Icetazo se aprobó en una votación muy ajustada y tras un acuerdo inesperado del grupo socialista con ERC, que también arrastró a otros socios del Gobierno, como Unidas Podemos. Al final, Hacienda aceptó ceder en algunos de los puntos más criticados por los propios interinos y los grupos políticos de la oposición.
La ministra de Hacienda y Función Pública, María Jesús Montero, se vio obligada a modificar el decreto ley de medidas urgentes para reducir la temporalidad en el empleo público.
El Gobierno sigue caminando sobre un alambre muy fino.





